¿PORQUE VOTAR SÍ A LA CONSULTA Y CONSTITUYENTE?
Lilian Alarcón Durán Portoviejo/Manabí
En un momento decisivo para la democracia ecuatoriana, la ciudadanía tiene ante sí la oportunidad de responder Sí con convicción a cuatro preguntas fundamentales que definen el rumbo institucional del país. Estas preguntas —tres de consulta/referéndum y una de constituyente— se presentan como instrumentos para garantizar un cambio profundo y necesario. En cada una, el voto afirmativo simboliza no solo respaldo, sino esperanza de transformación y desarrollo.
La primera pregunta propone la eliminación de la prohibición para la instalación de bases militares extranjeras en el país. Votar Sí significa reconocer que, ante amenazas interna, transnacionales y retos globales, Ecuador requiere alianzas estratégicas que refuercen su seguridad y la integridad de sus ciudadanos. Esta no es una decisión ligera: aboga por una apertura responsable, y regulada, que fortalezca la soberanía nacional desde una perspectiva de cooperación internacional. El Sí aquí representa confianza en que el país puede asumir un papel más activo en la escena global sin renunciar a su identidad.
La segunda pregunta incide en el financiamiento público a las organizaciones políticas, proponiendo su eliminación. Votar Sí equivale a apostar por la transparencia política, por partidos autónomos y serios que se financien sin dependencia estatal indebida, y por una democracia más ética. Al responder afirmativamente, el elector reafirma que la política debe servir al ciudadano y no estar subordinada a burocracias o recursos públicos clientelistas. Por tanto, el Sí es un grito de renovación para el sistema político nacional.
La tercera interrogante aborda la reducción del número de asambleístas, proponiendo una composición más ágil, eficaz y económica del órgano legislativo. Al elegir Sí, se demuestra que el pueblo exige una asamblea que responda con mayor eficiencia, con menor gasto y mayor representatividad. Este Sí representa una apuesta por la modernización institucional: disminuir la burocracia, incrementar la responsabilidad y asegurar que los recursos del Estado se orienten a resultados y no a estructuras abultadas.
Finalmente, la pregunta de constituyente plantea directamente: ¿Está usted de acuerdo en que se convoque e instale una Asamblea Constituyente, cuyos representantes sean elegidos por el pueblo, de acuerdo con reglas establecidas, para elaborar una nueva Constitución que entrará en vigencia solo si es aprobada en referéndum? Votar Sí en esta cuarta cuestión es decirle al país que está listo para una refundación, para reescribir su Carta Magna bajo principios actualizados, con participación ciudadana y mandato popular. Es un Sí a la esperanza de construir un nuevo pacto social que supere obstáculos históricos: corrupción, debilidad institucional, y falta de confianza ciudadana.
En conjunto, estas cuatro afirmaciones conforman un proyecto coherente de transformación democrática. No se trata solo de cambios puntuales, sino de una visión integral: seguridad internacional responsable, transparencia en los partidos, eficacia legislativa, y una Constitución del siglo XXI que refleje las aspiraciones de todos los ecuatorianos. Es un acto de empoderamiento, una afirmación de que la soberanía reside en la ciudadanía y que el país puede dar un paso racional, decidido y esperanzador hacia adelante.
Por ello, invito a cada compatriota a votar con convicción, sabiendo que no se trata de un simple trámite electoral, sino de una oportunidad histórica. Un Sí que abre puertas a una institucionalidad más fuerte, a una política más honesta, a un país más justo, es afirmar: “Queremos cambiar, queremos avanzar, queremos que Ecuador sea lo que todos soñamos”.
