Opinión

Madre de Todos

Por: Yovana Cárdenas Lino
Desde Lima, Perú, para La Nación de Guayaquil, Ecuador.

 

 

“No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros” (Juan 14:18). Esta frase de Jesús cobra una fuerza especial durante mayo, mes dedicado a la Virgen María en la tradición católica. En tiempos donde muchas personas enfrentan soledad, incertidumbre o ausencia familiar, la figura de María vuelve a presentarse como símbolo de compañía, esperanza y protección espiritual.

Mayo no solo representa una fecha dentro del calendario litúrgico. Para millones de creyentes es un tiempo de reflexión sobre el amor maternal y la fe. La Iglesia Católica dedica este mes a la Virgen María porque reconoce en ella a la madre espiritual de la humanidad, aquella que acompaña silenciosamente a sus hijos en medio de las dificultades.

El mensaje mariano mantiene vigencia: nadie está solo. Incluso quienes han perdido a sus padres o carecen de una familia cercana encuentran en la fe un consuelo profundo. “Si en la tierra faltan el padre o la madre, tenemos a Dios y a María”, repiten muchos fieles en diversas celebraciones religiosas durante este mes.

Una de las fechas más significativas de mayo es el 13, día en que se recuerda la aparición de la Virgen de Fátima en Portugal, ocurrida en 1917. Según la tradición católica, María se apareció a tres humildes pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta, llevando un mensaje de oración, conversión y paz para el mundo. Más de un siglo después, Fátima continúa siendo uno de los principales centros de peregrinación mariana y un símbolo de esperanza para millones de creyentes.

Asimismo, la familia salesiana celebra durante mayo a María Auxiliadora, advocación impulsada por San Juan Bosco, quien promovió la devoción a la Virgen como protectora de los jóvenes y de las familias más necesitadas. “Ella lo ha hecho todo”, decía Don Bosco al referirse a María Auxiliadora y a la ayuda espiritual que sentía en su misión educativa.

Más allá de las advocaciones, la figura de María representa cercanía y consuelo universal. Para muchos creyentes, su presencia simboliza una madre que escucha, acompaña y fortalece en silencio.

El papa Francisco ha señalado en diversas ocasiones que María “es madre que cuida de sus hijos y jamás los abandona”. Esa imagen maternal sigue viva en procesiones, rezos comunitarios y actos de fe que se multiplican durante mayo en distintos países del mundo.
En el mes de María, la fe recuerda una verdad sencilla pero poderosa: no estamos huérfanos. La esperanza, la compañía espiritual y el amor maternal continúan presentes en la vida de millones de personas que encuentran en María un camino de consuelo y fortaleza.