Opinión

A papá

Ana Clara Amábile

Desde Buenos Aires-Argentina para La Nación de Guayaquil-Ecuador.

 

La infancia fue sitio seguro, amoroso
tu Piripichio iluminó mi alma floreciente,
gnomos escapándose de tu puño
justo cuando me tocaba tenerlos.

La adolescencia fue un charco profundo
tu magia acabó de un mal golpe
allí se refugiaron mis penas mudas,
el lodo se volvía lecho de rosas a veces.

Llegó tu final, tú lo deseabas,
lo querías ya, verte sufrir me hundía el pecho,
despedirte fue la contradicción más deplorable.

Todo lo que soy te lo debo
mi alegría se enciende cada día por tí
aprender a leer leyendo todo a tu lado
seguir acompañando tu caminata lunar…

Gracias papá, ahora comprendo
porque te mataste y aprendí luego de años
que ahí en el desespero total
puede encontrarse el valor de la vida.