DIA DE LA AGRICULTURA
MSc. Brenda Mendoza Pimentel
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO
Las cosas como son: La agricultura, mucho discurso, poca acción.
Cada vez que se conmemora el Día de la Agricultura aparecen los discursos de rigor: palabras bonitas, fotografías junto a agricultores, compromisos solemnes y promesas que parecen cosecharse más rápido que cualquier producto del campo. Durante unas horas, la agricultura se convierte en protagonista. Pero al día siguiente, lamentablemente, vuelve a ocupar el lugar secundario que históricamente le han asignado quienes toman las decisiones.
Y resulta paradójico. Hablamos de un sector fundamental para la supervivencia de la población, porque de la agricultura provienen los alimentos que llegan diariamente a nuestras mesas. Sin agricultores no hay alimentos; sin alimentos no existe sociedad que pued sostenerse. Sin embargo, pareciera que esta verdad tan elemental se olvida convenientemente cuando llega la hora de elaborar políticas públicas, asignar presupuestos o resolver los problemas estructurales del campo.
La agricultura tampoco debería ser vista únicamente como una plataforma electoral. Durante las campañas políticas, muchos candidatos descubren de repente que existen agricultores, recorren comunidades rurales, estrechan manos, prometen créditos,
asistencia técnica, precios justos, infraestructura y mercados. Endulzan los oídos del productor con un menú de promesas que, después de las elecciones, muchas vecestermina siendo tan escaso como el agua en una sequía.
El agricultor no necesita discursos; necesita políticas de Estado. Necesita seguridad, financiamiento oportuno, asistencia técnica, vías adecuadas, riego, tecnología, acceso a mercados y condiciones que le permitan producir con rentabilidad y dignidad.
Conmemorar el Día de la Agricultura debería ser mucho más que colocar una fecha en el calendario. Debería servir para preguntarnos cuánto estamos haciendo realmente por quienes alimentan al país.
Porque al agricultor se le puede pedir el voto una vez cada cuatro años, pero la sociedad necesita de su trabajo los 365 días del año.
La verdadera celebración será el día en que dejemos de hablar sobre el agricultor y empecemos a gobernar para el agricultor
