Opinión

Yarumal y la peste del olvido

Jorge Alania Vera
Jorge.alania@gmail.com
Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN de Guayaquil, Ecuador

El municipio de Yamural, en el Estado de Antioquía, en Colombia tiene 36337 habitantes y una particularidad epidemiológica increíble: es el lugar con más casos de Alzhemier genético en el mundo. Es por ello que allí puede radicar una posible cura al mal que padecen más de 40 millones de personas en toda la tierra.

La peste del olvido que como en el Macondo de García Márquez obligaba a las personas a poner letreros en cosas y animales para recordar para qué servían, se ha ensañado con este pueblo situado a hora y media en auto de Medellín, la capital del Estado. Sin embargo, al tener esa cantidad de casos, Yarumal se ha convertido en una esperanza. Y así lo ha entendido un notable científico colombiano, el Dr. Francisco Lopera Restrepo, que viene desde hace muchos años estudiando a la comunidad y ensayando alternativas de prevención y curación para la enfermedad.

En el curso de su experiencia científica, el Dr. Lopera ha descubierto un caso paradigmático, el de Alicia Rosa Piedrahita, la única mujer en el mundo que tenía en su cuerpo el gen del Alzheimer y, al mismo tiempo, el gen de su cura. Como señala el científico antioqueño: “Alicia fue la portadora de dos mutaciones genéticas en apariencia contradictorias: una que la condenaba a sufrir la enfermedad del Alzheimer a los 44 años y otra que la protegió hasta sus 70.” En términos científicos: “Alicia era portadora del gen de Presenilina, que la enfermaba, y de la mutación APOE 3 Christchurch, que la protegía.” Es decir, señala el Dr. Lopera: “Si logramos imitar lo que hace la mutación Christchurch en las personas que padecen el mal, podríamos retrasar 30 años el inicio de los síntomas, lo que significaría la cura del mal.” Alicia vivió hasta hace poco y a sus 76 años falleció de un cáncer.

Como señala la periodista Catalina Oquendo en El País, los pobladores de Yarumal creyeron durante mucho tiempo que se trataba de un embrujo, de una maldición, de la peste del olvido que se presentaba en adultos jóvenes sin explicación alguna. Ahora saben que no es así y todos cooperan en los estudios clínicos del científico colombiano.

Me pregunto si lo que le ha pasado a Alicia Rosa con el Alzheimer, no nos pasa a muchos de nosotros con otras enfermedades de la vida, que nacen y se desarrollan en el alma desconociendo que así como portamos el mal en nuestro cuerpo y mente, también portamos la cura, pero no la encontramos pese a nuestros espantos y vigilias. Muchas veces en la raíz de las más hondas tristezas, hay un fulgor de esperanza que podríamos ver pero que por distintas razones no vemos. Sierva María de Todos los Ángeles lo sabe bien porque aprendió una vez en la Costa Caribe que no hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.