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¿Y el Oscar es para…?

Al momento de las nominaciones era claro que la disputa estaba entre Birdman de Alejandro G. Iñárritu y la magistral Boyhood de Richard Linklater.

LOS ÁNGELES.- A horas de la entrega de los Oscar, los preparativos para la gran fiesta anual de la industria del entretenimiento coinciden por estas horas con un frenético desfile de pálpitos y especulaciones que elevan todavía más la previsible ansiedad de la vigilia. Los nombres de los posibles ganadores circulan todo el tiempo entre quienes ya empiezan a transitar el área más cercana al Teatro Dolby, sede de la ceremonia, cerrada al tránsito desde el domingo pasado y rodeada de vallas para permitir el armado de la alfombra roja y sus espacios contiguos.

Este año, algunos de los protagonistas de la exclusiva lista de nominados al Oscar son argentinos. Y se habla de ellos con entusiasmo y fundadas aspiraciones, por más que en ningún caso les toque encabezar la nómina de favorito en sus respectivas categorías. A Relatos salvajes le toca jugar desde atrás como ocurrió en 2010 con El secreto de sus ojos, que hasta el día previo estaba detrás de La cinta blanca en todos los cálculos de los expertos y finalmente logró un triunfo histórico para el cine argentino. Este año, la candidata casi indiscutida a llevarse el Oscar a la mejor película extranjera es la polaca Ida, y detrás de ella se menciona a la rusa Leviathan.

Pero estamos ante la categoría más impredecible de todo el reparto, y el entusiasmo que viene despertando la película de Damián Szifron permite esperar con razonables expectativas el veredicto de la Academia de Hollywood.

Con un optimismo parecido se menciona a Armando Bo y Nicolás Giacobone, aspirantes al Oscar en la categoría de mejor guión original por Birdman. Aquí, el candidato más fuerte sigue siendo El gran hotel Budapest, pero con un margen de ventaja lo suficientemente estrecho como para imaginar también en este caso una coronación con acento argentino.

Precisamente Birdman es por estas horas la película con mayores posibilidades de llevarse el premio mayor. Es cierto que las predicciones de los especialistas todavía aparecen muy repartidas y no son pocos los que siguen augurando un triunfo de Boyhood en la carrera por el premio a la mejor película más ajustada y pareja de los últimos tiempos. Pero desde hace unos días, y a favor de una cosecha significativa en los premios otorgados por los distintos artífices de la industria del cine (actores, productores, directores), alrededor de la película de Alejandro González Iñárritu se va construyendo una sensación cada vez más creíble de triunfo.

Con Birdman y Boyhood a la cabeza, la lista de nominadas a la mejor película tiene en el último lugar a Selma, el poder de un sueño, cuyo estreno en la Argentina anuncia Buena Vista para hoy. ¿Cómo es que la película con el mejor promedio de críticas favorables en los medios estadounidenses, tan mencionada como una candidata de hierro antes de las nominaciones, quedó marginada del reparto al punto de aspirar solamente a dos premios? La respuesta aparece estrechamente conectada a uno de los datos más llamativos del Oscar 2015: después de muchísimo tiempo (y sobre todo después del triunfo en 2014 de 12 años de esclavitud), no hubo un solo lugar para los afroamericanos entre los 20 aspirantes a los premios actorales. Y la directora del film, Ava DuVernay, también quedó afuera: hubiese sido la primera directora negra de la historia en lograr una nominación.

Lo mismo ocurrió con David Oyelowo, que confesó su incomodidad con la Academia por haber quedado al margen de las nominaciones. Ese estado de ánimo acompañó a toda la delegación que pasó hace una semana por la Berlinale para presentar la película sobre la célebre lucha de Martin Luther King por los derechos del voto para los negros y la célebre marcha de 1965 entre Selma y Montgomery (Alabama) en pos de ese objetivo.

“No podría echarle la culpa a la Academia, pero, del mismo modo, sigo sin entender por qué razón quedó fuera de las nominaciones la película con mejores críticas de la temporada. Tal vez haya que esperar algún tiempo para que ciertas instituciones se abran al cambio”, dijo el actor. “Lo que más me afectó -agregó la directora DuVernay- fue el hecho de que David no haya sido nominado. No necesito a nadie que me diga que la suya fue una de las mejores actuaciones del año.”

En tren de buscar explicaciones, hubo quienes citaron el fuerte debate que se desató alrededor de la fidelidad de la película a los hechos ocurridos en aquellos agitados años 60. Desde sectores del activismo afroamericano se dijo que la película tomaba posición en línea con una idea más bien conservadora del lugar de los negros en la cultura y la política de los Estados Unidos, representada por la influyente Oprah Winfrey, una de las productoras de la película. Y también se mencionó el hecho de que ninguno de los protagonistas es estadounidense. Oyelowo (que personifica a Martin Luther King), Carmen Ejogo (su esposa), Tom Wilkinson (el presidente Lyndon Johnson) y Tim Roth (el racista gobernador de Alabama George Wallace) son británicos. Observaciones que respaldarían implícitamente la poca disposición a la novedad en el pensamiento mayoritario de los votantes del Oscar.

A propósito, el recientemente fallecido columnista de The New York Times David Carr, creador de The Carpetbagger (el blog consagrado en ese diario al seguimiento de la temporada de premios), recordó en uno de sus últimos textos que el promedio de edad de los algo más de 6000 miembros de la Academia es de 63 años, que un 93 por ciento de ellos son de raza blanca y un 76 por ciento son de sexo masculino.

Todos estos reparos no impidieron que la Academia confirmara a Oyelowo en la lista de presentadores del Oscar para el próximo domingo. Allí, Selma podría recibir un premio consuelo, porque aparece como favorita para triunfar en su otra nominación, la de mejor canción original, “Glory”. El rapero Common (que también actúa en el film) y John Legend la interpretarán en el escenario y a nadie sorprenderá si poco después les toca subir al escenario como ganadores de un Oscar. (Internet/La Nación)