Opinión

Y así es el cielo

María Cristina Menéndez Neale

Cristimenendez85@gmail.com

@CristiMenendezN

 

Inspirado en León Mödinger Ortúzar, cuya cabecita tiene un mundo genial.

En el funeral de la abuela, después del entierro, el niño le comenta a su padre:

–Ahora mi abuela va a estar feliz en el cielo, porque va a estar con su esposo, pero, ¡corre peligro! Tiene que tener mucho cuidado…

–¿Por qué tiene que tener cuidado la abuela?

–¡Por los dinosaurios!

El padre se ríe junto a otros familiares que están junto a él, mientras que el niño los mira sin entender por qué se ríen. Luego se da la media vuelta y se echa a correr hacia las otras tumbas, donde empieza a contarlas, para saber cuántas personas estarán junto a su abuela en la lucha contra los dinosaurios; pero es interrumpido por su padre quien le grita desde lejos para que regrese porque ya se van del cementerio.

El niño llega a contar sólo quince, un número que le parece poco… pero luego nota que hay más de los cuadraditos de piedra que se extienden por todo el lugar, algo que lo tranquiliza.  El niño corre de vuelta a los brazos de su padre, quien lo carga y lo lleva al auto.