Opinión

Volver a la realidad

Bienvenidos de vuelta. Regresen con el propósito de ser solidarios y defender a los niños.

Se terminan las vacaciones. De las fiestas de tradición cristiana solo nos quedan los Reyes Magos, que llegan de Oriente este 6 de enero con su mensaje de bondad. Ya deben de venir en Cúcuta, en medio de la diáspora del país hermano.

Y, a propósito, comenzó el desmonte del albergue que les ofrecía la Alcaldía a venezolanos en Bogotá. Son 143 personas que no tienen ni mirra. La mirra es una especie de resina de un árbol. Eso, resina…ción deben tener los venezolanos; y nosotros, mucha solidaridad, que vale oro.

Llegan Melchor, Gaspar y Baltasar, y detrás de ellos vienen los millones de colombianos que se fueron de vacaciones. Ya pronto se nos acabará esta ciudad despejada, que está tan fría estas noches que se le arrugan a uno las uvas del deseo; una ciudad donde, como todos los años, no puede uno levantar la mano para rascarse porque le paran dos taxis. Es cuando uno aprovecha para decirle: “Yo por allá no voy”.

Pronto ya no tendremos más el TransMilenio semivacío, en el que hay más cantantes, semivaciados, que pasajeros. No veremos más las calles despejadas y más reparchadas que la reforma financiera, que va a desajustar el carrito popular de la clase media.

Pero, bienvenidos; manejen con prudencia. No hay afán, que aquí los esperan las alzas de enero. Y tal vez en el buzón encuentren un par de recibos de servicios públicos y el de la administración. Y pronto toca pagar matrículas, pensiones y arriendo. Pero, ánimo, que Dios proveerá, como le decía María a José. Y tampoco escatimen con la querida esposa, que vendrá por carretera comprando viandas para la familia y las amigas hasta llenar el baúl, porque “da pena llegar con las manos vacías”.

La plata es lo de menos. Claro que ese no era el lema de Gustavo Moreno, el fiscal anticorrupción, que se corrompió y dio un ejemplo tan terrible, como si Melchor le llevara al Niño oro robado, y fue extraditado a Estados Unidos por haber recibido dinero de sobornos. Le impusieron una pena, penita, pena de 48 meses de prisión, a cambio de que cante los 50 de Gustavito. Los corruptos negocian la justicia. Su abogado firmó un acuerdo con la jueza del caso para que dejen cantar al Moreno, quien se comprometió a testificar contra 26 de sus alegres compadres. ¿Habrá verdadera justicia? Bah. Ellos también negociarán.

Lamento si les daño el retorno, pero este será un año difícil. Me lo dijo una bonita pitonisa que me leyó la bola. Tal vez en vacaciones no se enteraron de noticias que estremecen y nos amargan este paseo terrenal. Nuestros niños, tan preciosos, tan inocentes e indefensos, siguen siendo víctimas de violencia sexual. Cada vez peor. La noticia es escalofriante. En el 2018, la violencia sexual fue la más alta en 20 años. Es un latigazo que exige reflexión, prevención y justicia. No se puede confiar en nadie, pues el violador puede estar a una pared de por medio, a una cama de distancia, a un par de tragos más. Puede ser amigo o familiar. A los niños no se los puede dejar solos ni dejar de verlos un minuto. Es increíble que Medicina Legal haya tenido que practicar 24.532 exámenes el año pasado por delitos sexuales, un promedio de 67 casos diarios.

Y empezamos mal, muy mal. En Barranca de Upía, Meta, Pastor Gómez Vaca violó y mató a la niña Angie Lorena Nieto, de 12 años. De nuevo: el sujeto era ‘amigo’ de la familia. Duele en el alma este horror, que siembra semillas de odio y violencia, que marca el alma social, y así jamás habrá reconciliación real.

Bienvenidos de vuelta. Regresen con el propósito de defender a los niños, a todos; de ser solidarios; de denunciar la violencia contra las mujeres y a los corruptos, así sean amigos. Y de exigir justicia severa. A ver si al fin tenemos un año feliz

Por: Luis Noé Ochoa,Colombia