Opinión

Vivamos sin juzgar

Por: Lucy Angélica García/ Portoviejo

 Lucygarciachica@hotmail.com

Cuánto nos cuesta entender las actitudes aparentemente equivocadas de los demás. Nuestra primera reacción es juzgar. Pero si damos una mirada retrospectiva a nuestra propia vida y sus desvaríos es más fácil entender el porqué.

 Desde nuestro nivel de conciencia nos hemos acostumbrado a juzgar duramente al otro, cuando quizá la otra persona nos está pidiendo a gritos ser escuchada. Es por ello por lo que hallar el equilibrio en una relación requiere esfuerzo, práctica y receptividad.

En esta gran ciudad (mundo) de los sueños y la ilusión somos estudiantes donde estamos en un proceso de aprendizaje, todos de alguna u otra forma somos maestros o alumnos, un tiempo y un trabajo necesario para evolucionar como seres terrenales y almas transmigrando en este cuerpo para rectificar errores pasados y presentes.

En este plano y en este tiempo donde podemos encontrar información y ayuda es más fácil trabajar en crear un espacio seguro para la comunicación con sinceridad. Los desafíos cotidianos nos permiten ver con más claridad las expectativas en lo que respecta a los roles y las responsabilidades, en especial en lo que se refiere a crear momentos de alegría, y centrar la atención en compartir mutuamente más de lo que se recibe.

Debemos estar conscientes que el amor es la fuente de energía que puede eliminar, de una vez por todas, el dolor y el caos de nuestra vida y de nuestro mundo. El amor a la familia, a los hijos, a la pareja, la empatía hacia todos como parte de este conglomerado humano. Cuando estamos abiertos a permitir que otro ser humano entre en nuestro corazón, es como si permitiésemos que el Creador mismo lo está haciendo, darle lugar a Dios en nuestro corazón es la más poderosa manera de sentirnos seguros.

Al dominar nuestro orgullo y lo templamos con humildad y empatía por los demás, podemos convertirnos en mejores amigos, cónyuges, padres, mejores seres humanos haciendo algo saludable en su paso por este mundo.

 La autora es docente, poetisa y columnista internacional.