Opinión

VIDRIO Y SU LABERINTO.

Antonio Aguirre Medina / Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

 

La falta de prevención y decisión de un gobierno conflictivo e indefinido han provocado que el caso de un sentenciado y preso por violar las leyes, conocido en el mundo de las manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes como (a) ‘Vidrio’, se convirtiera de la noche a la mañana en un problema de Estado con graves consecuencias en el corto y mediano plazo.

Sus inicios en el mundo de la corrupción las aprendió desde muy joven, cuando hizo trampa con su tesis profesional desde: «El Rincón del vago».

Hasta ahora, en su edad adulta, tiene a su haber tres sentencias delictivas, que en situaciones normales no habrá forma de poder seguir eludiendo la ley y la justicia.

Al comienzo de esta nueva aventura jurídica utilizó un recurso de Habeas Corpus viciado de nulidades y concedido a la luz de la luna en las playas de Manglaralto que le permitió salir de la prisión.

Por fin las instituciones que debieron intervenir despertaron de su profundo sueño, y, juntos, la Procuraduría General del Estado y el bueno para nada SNAI están tomando cartas en el asunto para tratar de hacer retornar al ex-preso al lugar que nunca debió haber abandonado hasta que cumpla con todas sus sentencias.