Opinión

Víctor Hugo Molina: Jinete ecuatoriano rumbo a las tres mil victorias en USA

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Hace algunos años, conversando con amigos aficionados al turf, me enteré de la presencia de un jinete ecuatoriano, guayaquileño para ser más preciso, que aparecería con mucha frecuencia en el herraje de los ganadores de los hipódromos de la Florida, justo esa tarde, tenía tres o cuatro montas en “Hialeah” lo que me motivó a asistir más temprano a las carreras para ver la manera de conocerlo, verlo en acción y de ser posible charlar con él.

No lo vi ganar, alcanzó un par de figuraciones, y por mediación de Santiago Soto tuve una conversación, que si bien muy corta, causó en mí una magnifica impresión. Sencillo, sin pose alguna, contento de atender a un compatriota y curioso de saber de su país, de su ciudad, de nuestra hípica.

Fue así como hace algunos años puede escribir una crónica, realmente con pocos datos, sobre este “ilustre desconocido” en su país natal, en nuestro medio “burrero”, que de alguna manera conmocionó el ambiente hípico, imposible para los entendidos no saber de un compatriota en la hípica norteamericana, la primera del mundo, ganando un promedio de cien carreras al año, midiéndose con los bien llamados “grandes”, Laffit Pincay Jr., Ángel Cordero, Braulio Baeza, Jorge Velásquez, Edgar Prado, Ramón Domínguez, Jorge Chávez, Jerry Bailey, Pat Day, Mike Smith y tantos otros látigos de bien ganada fama a nivel mundial.

“Cuando de la mano de mi padre, junto a mi hermano, asistí por primera vez al Santa Cecilia supe de inmediato que eso era lo que quería hacer, conducir un puro de carreras”, tan grande fue la impresión al ver un “cabeza a cabeza” que el entonces chiquillo de diez años no hizo cosa que soñar con el éxito arriba de un caballo de carreras.

Se dio la oportunidad al viajar a Nueva York en enero de 1973, su padre trabajaba en los hipódromos y muy temprano lo acompañaba frisaba los doce años de edad y se hizo amigo de Wacho Álava, al que admiró en el Santa Cecilia conduciendo caballos del stud “Chipipe”, que fungía de galopador de los más celebrados entrenadores de “Belmont Park” y gracias a quien pudo entrar a trabajar en los corrales cuidando caballos. “Wacho me consiguió trabajo en el establo de Sídney Watters Jr. Y de ahí aprendí todo lo relacionado con el mundo de la hípica, cuidé caballos, los caminé, luego empecé a galoparlos hasta que finalmente, tras cinco años de intensa labor diaria, Mr. Sídney pensó que ya estaba listo para iniciarme como aprendiz”.

Fue en Junio de 1980 cuando se produjo el debut de nuestro compatriota “empecé algo lento pero en los últimos seis u ocho meses terminé muy bien, líder de aprendices en Aqueduct, luego escolta de Don MacBeath en el mismo hipódromo y una vez más escolta del líder en la temporada de Meadowands, New Jersey”.

Los triunfos vinieron casi a diario como fruto de su apego al trabajo disciplina estricta en su vida privada…. gracias “a todos los que me apoyaron, especialmente mis padres, mi hermano y mis hermanas, fueron años de aprendizaje, pero valió la “pena”.

En 1984 optó por un cambio y viajó a Florida donde conoció a quien sería su Agente hasta el día de hoy, David Yannuzzi… “En la temporada de Gulf Stream conocí a David y desde entonces trabajamos juntos, en 1989 decidimos pasar a Philadelphia Park he logrado mis mejores victorias, conocí a mi esposa Edlyn con quien procreamos tres hijos y alcancé la felicidad plena”.

Hoy Philadelphia es su base, de allí sale los hipódromos cercanos, Monmouth Park, Delaware Park, Laurel Park, Pimlico y Penn National, con esporádicas visitas a “Belmont Park” y “Aqueduct”, recordando sus inicios.

“Ya superé las 2.900 carreras ganadas y mi meta es llegar pronto a las tres mil victorias, todo lo he logrado esforzándome al máximo y con la ayuda invalorable de mi familia. Pienso a diario en mi Ecuador, en mi bello Guayaquil que conozco está ahora más bello que nunca, en mis amigos de la niñez y vibró con los triunfos de mi querida selección esperando vuelva al próximo mundial el Brasil”.

Así se expresa el jinete triunfador que cada vez que juega Ecuador en el gran país del norte se pone la tricolor junto a sus hijos y acude al estadio a vivirla…”No nos perdemos un juego de la selección y estamos al día con su vestimenta para acudir al campo de juego y alentarlos”.

ACCIDENTES EN CARRERA
Bien conocido es que la profesión de jinetes es la más difícil de todas, se pone en riesgo la vida cada vez que se monta un caballo, sea para pasearlo, aprontarlo y correrlo y Víctor Hugo no ha sido la excepción, igual que sus pares “rodó” en más de una ocasión, pero felizmente con mucha suerte…”Solo tres veces caí, en 1982 y 1998, me fracturé la muñeca izquierda y en 1987 la clavícula”. Conductor de muy buenos caballos, tiene en su record el haber ganado varios premios importantes sobre el sillín de CONGAREE, su victoria numero mil en Philadelphia Park con un caballo del mejor entrenador del medio, Phillip Aristone, el “Pennsylvania Derby en Septiembre de 1992, la carrera final de los “Stallion Stakes” el 13 de Octubre de 1984 con 350.000 dólares en premios en “Calder” con Mickey Braken y el Philadelphia Derby” con The Last Crusade.

Hay que añadir a este rico palmarés dos estadísticas en “Philadelphia Park” en 1989 y 1993.
“El mejor caballo que he montado es Slew O-Gold, que luego entrara cuarto en el Derby de Kentucky”.

Un momento difícil
Se dio hace muy poco, en “Philadelphia Park” con la rodada y el fallecimiento casi inmediato de nuestro compatriota Mario Ramiro Calderón, al que evoca con profunda tristeza, señalando…”Éramos muy amigos, nos juntábamos casi a diario en los trabajos matinales y recordábamos mucho a nuestro Ecuador, sentí su muerte cual si fuera la de un familiar muy cercano, aquí lo lloramos todos, era una buena persona, un profesional a carta cabal”.

Al respecto debemos señalar el comentario del Ing. César Calderón Suárez, hermano de Ramiro, que viajó a U.S.A. tras el fallecimiento de éste, quién nos dijo…. “Molina es todo un caballero, se apersonó inmediatamente en lo de mi hermano, estuvo junto a su familia hasta el momento de su sepelio y luego a mi arribo a Philadelphia me atendió de manera realmente espléndida. Es todo un señor, un amigo invalorable, al que nuestra familia aprecia sobremanera y guarda una enorme gratitud”.

Uno de sus sueños no realizados es volver al menos de visita a Ecuador y al extenderle la invitación correspondiente para que venga a mediados de Noviembre, nos respondió “Lastimosamente me es imposible viajar este año, tengo compromisos pendientes pero espero poderlo hacer el próximo año, me ilusionar volver a mi querida ciudad, a mi lindo país y volver a ver carreras, ahora en el Buijo que dicen que es un lindo hipódromo. Muy agradecido por la invitación”.

Que podemos añadir a tan emotiva entrevista, más que ello una vivencia del jinete ecuatoriano que mayor número de triunfos ha obtenido en la historia de nuestro turf, más que Carrión que luciera hay que decirlo en ocho países, que Mantilla, los hermanos Luque y tantos otros que pusieron muy en alto el nombre de nuestro país en el mundo de la hípica.

Bien por este guayaquileño nacido al sur de la ciudad, en la ciudadela 9 de Octubre, que un domingo asistió por primera vez a carreras, en el “Santa Cecilia” y se enamoró de los caballos fijándose en su interior una gran meta, ser jinete y triunfar, y vaya si lo logró, como que está a punto de llegar a las tres mil victorias, nada menos en el centro de la hípica mundial, los Estados Unidos de Norteamérica.

Guayaquil, tu ciudad natal, Ecuador, tu querida patria, espera verte en el “Miguel Salem Dibo” luciendo la bondad de tu monta, hasta entonces mucha suerte Víctor Hugo.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.