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Víctimas ecuatorianas perseguirán a petrolera hasta que pague

La actividad de esta multinacional no solo causó daños a la naturaleza, sino que provocó numerosas enfermedades, como el cáncer, que ha acabado con la vida de muchos habitantes de la región.

ROMA. «Chevron ya no tiene activos en Ecuador, pero tiene activos en muchos otros países. Vamos a perseguir a Chevron en todo el mundo hasta que pague lo que nos debe», así lo dio a conocer el abogado ecuatoriano Pablo Fajardo de las víctimas ecuatorianas afectadas por el daño medioambiental que ocasionó la petrolera Chevron en la Amazonía de Ecuador.

Ante ello, el abogado ecuatoriano participó junto al dirigente indígena Secoya y coordinador de la Asociación de las víctimas del petróleo, Humberto Piaguaje, en una rueda de prensa organizada por el partido político italiano Izquierda, Ecología y Libertad sobre la necesidad de proteger el medio ambiente, en un momento en el que París acoge la cumbre sobre el Clima (COP21).

“Chevron debe pagar a las víctimas la indemnización de $ 9.500 millones a la que fue condenada por la Justicia ecuatoriana Texaco (luego comprada por Chevron) por los daños ambientales y sociales ocasionados por la extracción de petróleo entre 1964 y 1992 en la provincia de Sucumbíos, en la Amazonía ecuatoriana”, destacó Fajardo.

Y es que ya han pasado 22 años desde que la petrolera finalizara su actividad en la zona y desde entonces colonos e indígenas del país han emprendido acciones legales, primero en Ecuador y posteriormente en instancias internacionales, contra la empresa para obtener una compensación económica con la que reparar el daño causado, pero aún no han recibido la cantidad que solicitan.

Al respecto, el dirigente indígena lamentó que haya empresas que actúen y causen daños en zonas naturales sin conocer «la vida ancestral de indígenas que hay en el territorio y acusó a Chevron de violar lo que muchos países dicen derecho humano», dijo Piaguaje al manifestar que la zona de Lago Agrio en la provincia de Sucumbíos, que se vio afectada por las actividades de la petrolera, sigue contaminada.

«Las 880 piscinas de petróleo (en las que operaba la empresa) aún existen en la zona. No están evacuadas. (…) Cada vez que llueve, estas aguas rebosan y van fluyendo a nuestras aguas. La contaminación persiste, los ríos siguen contaminados. La gente no puede vivir allí», lamentó.

Adicionalmente, remarcó Piaguaje que la actividad de esta multinacional no solo causó daños a la naturaleza, sino que provocó numerosas enfermedades, como el cáncer, que ha acabado con la vida de muchos habitantes de la región.

El encuentro se ha producido en un momento en el que París está a punto de cerrar la cumbre sobre el Clima (COP21), donde se intenta alcanzar un acuerdo universal para frenar el cambio climático. (VCV/La Nación)