Opinión

VICEPRESIDENTE NO ES CONSPIRADOR.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

En buena hora le tocó un vicepresidente leal al presidente Guillermo Lasso, a pesar de que durante algún tiempo lo tuvo relegado y sin funciones específicas que cumplir relacionadas con su profesión de médico neurocirujano.

Su labor en sanear, transformar y enderezar el sistema de Salud lo ha hecho con esmero y dedicación, aunque en algunos momentos pasaron por dificultades financieras y logísticas en la provisión y reparto de las medicinas.

La lealtad hacia un gobierno lleno de problemas que afectan la gobernabilidad es de lo poco rescatable de este gobierno sin pies y cabeza que no mira más allá de su frente inmediata, sin lograr consolidar su borrascoso periodo por falta de decisiones importantes.

Después de una pequeña tregua deportiva por el mundial en Catar, vendrán épocas difíciles ocasionadas por la campaña electoral y la consulta popular en la que el presidente de la República se estaría jugando su continuidad y el prófugo innombrable buscará de cualquier manera buscar su impunidad y regresar como un mártir de la política corrupta que dejó instalada en el país de la que se arrepiente.