Economía

¿Es viable la reducción o eliminación de impuestos en Ecuador?

Una caída en la recaudación de 1.000 millones corresponde a la inversión en 200 escuelas del milenio, cada una a un costo promedio de 5 millones de dólares.

QUITO. En la última década la recaudación tributaria en Ecuador se incrementó a 110.511 millones de dólares. Este rubro constituye entre el 50% y 60% del presupuesto del Estado y está destinado, en su mayoría, a financiar la mayoría de las obras públicas existentes en el país.

“Si no hubiera esta participación de impuestos significativa en el Presupuesto General del Estado, no tuviéramos el nivel de inversiones en cuanto a infraestructura, salud, educación, seguridad, y  en un sistema de justicia donde la infraestructura y número de jueces, ya alcanzan estándares internacionales”, señaló el director del Servicio de Rentas Internas (SRI), Leonardo Orlando, en entrevista con Andes.

En 2016 la recaudación tributaria -incluidos los ingresos aduaneros- llegó a 12.534 millones de dólares. La posibilidad de que este rubro disminuya, tal como lo plantean algunos candidatos a la Presidencia de la República, implicaría necesariamente un ajuste en inversión.

En el caso de la reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 10%, propuesto por el candidato de Fuerza Ecuador, Abdalá Bucaram Pulley, significaría una disminución anual de 1.000 millones, y serían 3.000 millones menos si se eliminan 14 impuestos, según la propuesta del candidato presidencial por el Movimiento Creo, Guillermo Lasso, quien notarizó esa oferta de campaña.

“En el caso de llegar a la presidencia, en el primer mes de gobierno enviaré un proyecto de ley en materia económica con carácter de urgente para derogar 14 impuestos”, apuntó el líder de CREO cuando arrancó la contienda electoral. No obstante, no ha detallado cómo va a compensar la falta de esos ingresos o en qué áreas va a reducir la inversión.

Una caída en la recaudación de 1.000 millones corresponde a la inversión en 200 escuelas del milenio, cada una a un costo promedio de 5 millones de dólares.

Según la fórmula planteada por el candidato de CREO, para el Impuesto a la Renta de personas naturales y sociedades se aplicaría una tasa del 15%. Esto, a decir del director del SRI, beneficiaría a quienes tienen mayor capacidad contributiva.

“Significaría que los ricos, los que tienen más altos ingresos, dejen de pagar el monto por centenares de millones de dólares”, dijo al subrayar que en la actualidad el SRI ha avanzado a un sistema tributario cada vez más justo donde los impuestos directos (que se obtienen de acuerdo con la renta o patrimonio) tengan una mayor participación en recaudación total.

Según cifras oficiales, la recaudación de tributos oscila entre 11.000 y 12.000 millones de dólares anuales, no obstante, los datos que maneja el candidato Lasso hablan de 24.000 millones de dólares al año y ha señalado que su reforma permitirá reducir el cobro de impuestos a  21.000 millones.

Por su parte, la aspirante a Carondelet por el Partido Social Cristiano, Cynthia Viteri, prometió cero impuestos. Anunció que enviará una sola reforma para bajar o eliminar el Impuesto a la Salida de Divisas, el Anticipo del Impuesto a la Renta y el Impuesto a la Plusvalía.

El impacto para el fisco de eliminar el Impuesto a la Salida de Divisas (creado para evitar la salida de dólares de la economía) sería de 620 millones de dólares; mientras que el anticipo del Impuesto a la Renta, vigente en el país desde 1971, genera 240 millones de dólares, según datos del Servicio de Rentas Internas.

A decir del director del organismo, en el caso del anticipo al Impuesto a la Renta el objetivo ha sido disuadir de prácticas negativas como la declaración de pérdidas para eludir y evadir impuestos.

¿Una propuesta demagógica?

El catedrático universitario, Jorge Salgado, consideró peligrosas las propuestas tributarias de los candidatos. “Una reforma inmediata puede condicionar un reacomodo institucional violento que pude ser contraproducente en términos de economía política”, dijo aunque consideró que “se trata de planteamientos electoralistas cuyos efectos en la práctica serán mínimos”.

Explicó que por sí sola la reducción de impuestos no implica el crecimiento de la economía y genera inversión extranjera porque en otros países de la región el IVA es más bajo y no es un factor determinante para la expansión del tejido productivo.

Indicó que los candidatos no han dicho qué gastos se van a reducir como consecuencia de una mejor recaudación. “Bajar el IVA significaría la reducción de programas sociales o ¿cómo se va a financiar la nueva obra pública o la nueva obra social?”, cuestionó.

“Cuando revisamos la lista de los impuestos que los candidatos prometen eliminar, ninguno o muchos de ellos no los pagamos la mayoría de ecuatorianos o los más pobres. Corresponden a una “rigurosa” selección que hace realidad el soñado paraíso fiscal para los más ricos”, escribió, por su parte, el articulista Marco Matamoros, en la columna titulada “El sueño de un país sin impuestos”, publicada en diario El Tiempo.

Aclaró que los impuestos “no son una mercancía o un precio en el mercado”  y que su reducción “no genera un ahorro ni un beneficio individual”.  “Los impuestos representan la contribución de una comunidad para el bien común, en función de la capacidad de contribución de cada persona”, apuntó.

Y advirtió que lo que puede ser un ahorro para un individuo “es una pérdida colectiva incalculable en sentido de justicia y suministro de bienes públicos” ya que “ese ahorro individual deja de ser una contribución social impuesta”.

Gustavo Zurita, dirigente social y político de la Confederación de Trabajadores Autónomos  del Ecuador, consideró demagógicas las propuestas tributarias de los aspirantes al sillón presidencial.  “No es otra cosa que el desconocimiento y la demagogia para engañar al pueblo, en época de campaña, el desconocimiento de cómo funcionan los impuestos. Prueba de ello es que los países del llamado primer mundo se han desarrollado a través de tributos”, comentó Zurita.

El dirigente dijo que el problema de fondo es que ciertos sectores empresariales, banqueros y exportadores no quieren pagar impuestos. “En el fondo, no quieren seguir pagando los tributos que legalmente les corresponde”, sostuvo al preguntarse “¿qué impuestos le van a quitar al pueblo llano? Ninguno, porque directamente no tributan en la misma cantidad de los que ganan más” sostuvo.

La misma interrogante se hizo Matamoros: “Que nos digan cuáles de los impuestos que pagan los pobres van a ser eliminados”. (ANDES/LA NACIÓN)