Opinión

Vergüenza ajena, presidente Vizcarra

Por: Luis Garcia Miró Elguera /Argentina

Fuera de una retórica pendenciera y su obsesión por calumniar, descreditar y difamar al Poder Legislativo –una actitud abiertamente antidemocrática, golpista y totalitaria– el presidente Vizcarra es incapaz de exhibir algo como gestión de gobierno durante su año y medio en Palacio. Es más, su artificial jactancia de liderar la lucha anticorrupción –este régimen podría acabar siendo tanto o más corrupto que los que lo han precedido– estriba exclusivamente en una enfermiza campaña populachera aderezada por su endose a un clan de ONG activistas de izquierda y sumada al coro falsario de una prensa envilecida, a la cual mantiene asalariada mediante esa corruptora publicidad estatal.

En consecuencia, amable lector, fuera de alardes como adalid anticorrupción el gobierno Kuczynski-Vizcarra está en nada. Condenamos entonces que Vizcarra se jacte falsamente de ser el abanderado de la anticorrupción, porque en la práctica su régimen hace todo lo contrario. Allí está su denodada batalla legal, mediática y de todo orden para imponer que el Estado siga contratando a la corruptora Odebrecht. Mírese al espejo, presidente Martín Vizcarra, y lo primero que verá es su nariz de Pinocho.

Usted, señor Vizcarra, debe haber sentido vergüenza ajena al oír al presidente Iván Duque, su homólogo de Colombia, pronunciar delante suyo esta frase lapidaria en reciente reunión de la Alianza del Pacífico: “Propongo crear una lista negra de empresas corruptas que contratan de nuevo (con el Estado) como si nada pasara. (Estas) deben tener sanción efectiva. (También) insistimos en (crear una) Corte Internacional contra la Corrupción para que la lucha contra este flagelo sea mundial”. Por cierto su cara acusó el golpe cuando el presidente colombiano propusiera colocar a Odebrecht en una lista negra para prohibir que los Estados la contraten.

A diferencia suya, presidente Vizcarra, el mandatario colombiano sí enarbola una auténtica guerra contra la corrupción. Porque, además de lo señalado, en aquella misma cita lanzó otra iniciativa: promover una Corte Internacional abocada únicamente a bregar contra este karma. Mientras tanto usted, presidente Vizcarra, ¿qué podría exhibir al respecto? Pues nada más que un ucase para que nuestro Estado siga contratando a Odebrecht, empresa tramposa que ha timado al Perú con muchísimos millones de dólares y corrompido a media clase política, judicial y empresarial. ¡Qué desvergüenza! ¡Y qué descrédito internacional para el Perú!

Pero Vizcarra no solo alienta que Perú contrate a Odebrecht. Igualmente respalda, de manera incondicional, a los fiscales Vela y Pérez, firmantes de un infamante pacto con Odebrecht absolutamente lesivo a los intereses peruanos. Hay más. Ambos fiscales pretendieron que no trascienda el hecho de que esta constructora les mintió, sosteniendo que “sólo no dijo toda la verdad”. Pues Odebrecht mintió.

Y mintió vilmente, presidente Vizcarra. Lo hizo al declarar, en el citado pacto, que había revelado “todos” los casos en los cuales hubo soborno. Cosa que acaba de probarse ser absolutamente falsa. Peor aún, Vizcarra ataca a todo aquel que siquiera critique este malhadado acuerdo, con lo cual no hace sino respaldar la malhadada defensa fiscal a Odebrecht.

¿Hasta cuándo pretende seguir engañando al país, presidente Vizcarra?