Opinión

VERGÜENZA AJENA

Antonio Aguirre
antonioxaguirre@gmail.com
Es normal la discrepancia entre humanos, pero lo que es anormal es que un Presidente de la República en funciones, y su antecesor se acusen mutuamente de corruptos, pero la inmoralidad  más llamativa es que los dos fueron «paridos» del mismo vientre Revolucionario Socialista Comunista,  amamantados del mismo seno del foro de Sao Paulo y cubiertos  con los mismos pañales del Socialismo del Siglo XXI, ahijados de los mismos padrinos Fidel, Raúl, Hugo, Nicolás , Evo, Néstor  y Luis Ignacio provocando un duelo verbal  acusándose mutuamente del desastre nacional.

En toda discordia de baja calidad moral como se acostumbra en los arrabales, siempre sale a flote la comadreja del barrio que interviene por lo general en favor del más controvertido de la comunidad por que siempre es el que hace más bulla, en esta analogía ya salió la comadreja en defensa de su primer jefe, dispuesto a destrozar a su segundo jefe que lo despidió de sus funciones posiblemente por insidioso o por ser un mal elemento.

Este salvaje drama es el que presentamos al mundo,  que seguramente asombrados les causaremos risa y naturalmente desconfianza a cualquier posible inversionista de esos que le han ofrecido al Ministro Campana $17.000.000.000 y al Consejero Cuesta $ 30.000.000.000 en concesiones y ventas de activos improductivos,  que sí es cierto deben estar arrepentidos de invertir en un país que más parece una selva sin Dios ni ley que proteja sus inversiones y con un riesgo país que aumenta sin control .

Un Presidente de cualquier país que se deja faltar el respeto en la forma que ex funcionarios que en un momento determinado fueron compañeros  con los mismos ideales,  lo retan para que presente la pruebas reales entregadas por la Comisión de la Naciones Unidas y no lo hace no merece seguir en el cargo y en caso que las pruebas sean ciertas, como así lo creo y no somete a las leyes a sus acusadores demostraría una falta total de autoridad.

Como Ecuatoriano libre y consciente en realidad lo que estamos espectando me causa vergüenza, además conocer la podredumbre de quienes nos gobernaron y quienes nos gobiernan produce repugnancia, por supuesto con escasas excepciones de personas valiosas que merecen todo respeto.