Economía

Vacío legal abre el debate del impuesto ‘verde’ en la Asamblea

Cuando se aprobó la Ley de Fomento Ambiental, aquella que creó el impuesto a la contaminación vehicular, no hubo debate en la Asamblea. Ahora, los legisladores de diferentes bancadas quieren revisar esa norma, pues coinciden en que no hay seguridad de que los recursos que genera vayan a mejorar el ambiente.

La propuesta para fijar este tributo fue remitida por el Ejecutivo en el 2011 con el carácter de económico urgente.

La norma no fue debatida por el Legislativo de la época y entró en vigencia por el Ministerio de la Ley. Desde su aplicación en el 2012 se han recaudado USD 764,1 millones, según el Servicio de Rentas Internas (SRI). Pero el monto crecerá desde este año, ya que los propietarios de los autos con un cilindraje mayor a 2 500 centímetros cúbicos (cc) y con más de cinco años de antigüedad pagarán el tributo de manera íntegra. Entre el 2012 y el 2018 hubo descuentos de hasta 80%.

Este Diario consultó al Ministerio Finanzas sobre el destino de estos recursos. La Cartera explicó que toda la recaudación tributaria se ejecuta, de manera general, para gastos permanentes; es decir, salarios, mantenimiento del Estado e intereses de la deuda.

En los considerandos de la Ley de Fomento Ambiental se anotó que la finalidad de este tributo no solo era recaudar ingresos para construcción de carreteras, hospitales o escuelas, sino lograr que los ecuatorianos tengan conductas ecológicas, sociales y económicas responsables. Pero la norma no incluyó un artículo específico sobre el destino de los recursos obtenidos.

En abril del 2012, Petroecuador argumentó que la recaudación del impuesto permitiría mejorar el octanaje de las gasolinas, aunque la iniciativa fue solo temporal.

La extra y la ecopaís pasaron de 81 a 87 octanos y la súper, de 90 a 92. Pero su venta duró solo dos años, porque luego el Gobierno autorizó reducir hasta dos unidades de octanos en estos productos. Esta decisión se justificó por la rehabilitación de la Refinería Esmeraldas y luego por la crisis económica.

Fuente: El Comercio