Opinión

Uso progresivo y proporcional de la fuerza

Comandante Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

Son principios contradictorios, mencionados constantemente en los decretos de estado de excepción por grave conmoción interna con el fin de controlar la seguridad interna, la violencia y proteger a los ciudadanos. El decreto N° 527 del presidente, Guillermo Lasso, vigente desde el 14 agosto, para los cantones de Guayaquil, Duran y Samborondón, no es la excepción.

El uso progresivo de cualquier acción de fuerza tiene un nivel que aumenta gradualmente, por ejemplo: de cero a diez (0 a 10). Una fuerza militar debe tener la capacidad de disuadir, neutralizar o eliminar una amenaza para reducirla y mantenerla en el nivel cero, si incrementase su nivel de violencia, la fuerza militar debe responder con un mayor nivel. En la doctrina militar toda acción armada debe recibir una respuesta con una fuerza superior para someter al adversario y ganar.

El uso proporcional de cualquier acción de fuerza refiere a colocar a la fuerza militar en el mismo nivel de la amenaza violenta, el resultado sería un deshonroso empate o perdida, no lograría ni disuadir. Este principio dentro de la justicia está enviando a la cárcel a los agentes de seguridad por extralimitación del uso de la fuerza, lo que causa grave daño en la seguridad y protección de los ciudadanos.

La Corte Constitucional en su sentencia 33-20-IN/21 señala: «(…) el uso de la fuerza podrá ejercerse al no existir otro medio alternativo para lograr el objetivo buscado, con el propósito de garantizar la defensa propia o de otras personas, (…). Asimismo, los métodos empleados deberán circunscribirse a neutralizar y de ser posible reducir el nivel de amenaza y resistencia de una o más personas (…). En el caso de la fuerza letal, ésta -por regla general- está prohibida y solo puede usarse cuando «la protección de la vida sea un fin legítimo para usarla» y previo el agotamiento de los medios disuasivos no letales». Interpreto que se refiere al uso progresivo de la fuerza.

El decreto mencionado creó una «Fuerza de Tarea Conjunta», compuesta por militares en apoyo a los policías para realizar, entre otros, inspecciones y registros para hallar drogas, armas o explosivos. Si consideramos que el arma básica de un militar es el fusil, ¿qué pasaría si alguien presenta resistencia armada y el militar dispara causando una herida o muerte?, seguro iría a un proceso con alta probabilidad de ir a la cárcel, además de su comandante inmediato y quienes participaron en la operación.

Lo más cómodo es hablar de los derechos humanos, cuando no sufren el impacto y terror del crimen en sus familiares cercanos, y juzgar a los agentes del orden sin estar enfrentado asesinos en espacios públicos o privados.

No conozco si hay una nueva doctrina militar para actuar en el orden interno y contra el crimen organizado; considero que: en los decretos de estado de excepción, las palabras «progresivo y proporcional», solo son adjetivos con significado opuesto. Se debe eliminar de la doctrina de las fuerzas de seguridad el adjetivo o principio «proporcional». El Estado y sus fuerzas de seguridad deben ganar al crimen organizado, no empatar y peor perder.