Opinión

USO PROGRESIVO DE LA FUERZA POLICIAL

Comandante Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

Nuestras leyes definen el uso progresivo y diferenciado de la fuerza policial; también, existe un código de conducta concordante con el código de Conducta de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, que deben cumplir y hacer cumplir los funcionarios, tales como: policías, jueces, fiscales, abogados, todos en la función ejecutiva y legislativa y nosotros los ciudadanos. No incluyo a los militares debido a que la Corte Constitucional veto el acuerdo del ministerio de Defensa sobre el uso progresivo de la fuerza cuando les ordenen intervenir en apoyo al control del orden interno.

Hay dos situaciones para el control del orden: 1) Que el policía este entrenado y capacitado para usar la disuasión o intimidación psicológica mediante su presencia y ordenes claras, explotando las emociones del delincuente. 2) Que el policía esté en capacidad para usar progresivamente fuerza potencialmente mortal con una serie de armas, municiones o implementos que el Estado le debe proveer. En los dos casos debe considerar los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y rendición de cuentas.

Estoy de acuerdo con los principios mencionados, excepto con el de proporcionalidad, porque un agente de seguridad policial tiene que dominar o someter al delincuente, para ello, siempre necesita una mayor fuerza. No podemos decir “el delincuente solo tenía un cuchillo”, entonces, lo proporcional sería el policía lo someta con un cuchillo similar, porque la pistola es mortal.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de dotar al servidor policial diferentes tipos de medios para que pueda cumplir con los principios del uso progresivo de la fuerza. Si le dotan de una pistola y munición, entonces, para el uso progresivo tiene únicamente dos opciones: la lucha cuerpo a cuerpo o el uso de la pistola. Hay voces que dicen que deben disparar al pie o brazo, respetable, pero no están en la situación del policía.

En nuestro país existe un incremento de la delincuencia y muertes violentas, se pude ver a cada minuto por la prensa televisiva, escrita, radiodifusora y redes sociales. Hay gobernadores y autoridades (con casco y chaleco antibalas) que se empeñan en demostrar su eficiencia operativa, publicitándose junto a pantallas con índices que demuestran el decrecimiento de los delitos con relación a otros periodos o contrarios políticos. ¡Vergüenza ajena!

El objetivo de un policía es impedir que se cometa un delito contra las personas y bienes e impedir la fuga del delincuente, que generalmente presenta fuerte oposición e incluso la ciudadanía los defiende.

Estamos viviendo los casos de policías procesados por la justicia luego de un evento mortal, a muchos son enviados a la cárcel. No podemos seguir con leyes que restringen el uso de la fuerza policial. Es conocido que los delincuentes capturados reaparecen nuevamente en las calles ejecutando otros delitos y sigue la vuelta: el policía captura – la justicia no encuentra pruebas y los libera – la policía los captura nuevamente – el cuento se repite. ¿Estarán cumpliendo el código de conducta los jueces, fiscales y autoridades?