Ciencia

Uno de cada cinco adolescentes ha probado cigarrillos electrónicos

Más de 2 millones de adultos usan cigarrillos electrónicos en Reino Unido, cerca de un tercio de ellos son ex fumadores y dos tercios consumen actualmente tabaco.

LONDRES. Uno de cada cinco adolescentes ha experimentado con los cigarrillos electrónicos, mostró el martes un gran estudio a las escuelas británicas, fomentando el debate sobre la amplia disponibilidad de los aparatos.
Muchos expertos ven a los tubos metálicos que calientan líquidos con trazas de nicotina para convertirlos en un vapor inhalable como una alternativa de menor riesgo para los fumadores.
Pero aún persisten preguntas sobre la seguridad a largo plazo y su uso entre adolescentes influenciables.

En una encuesta realizada a más de 16.000 personas de entre 14 y 17 años en el noroeste de Inglaterra en el 2013, un 19,2 por ciento dijo que había probado o comprado cigarrillos electrónicos, según un estudio publicado en la revista BMC Public Health.

El uso del cigarro electrónico, o “vapear”, fue mayor entre los fumadores, alcanzando a un 75,8 por ciento entre aquellos con el hábito de consumir al menos cinco unidades al día, aunque un 15,8 por ciento de los “vapeadores” adolescentes nunca había fumado cigarrillos convencionales.

Karen Hughes del Centro de Salud Pública de la Universidad John Moores de Liverpool y otros autores del estudio dijeron que la investigación sugiere que la principal motivación para el uso entre adolescentes es más una experimentación que un deseo de dejar de fumar.

“Existe la necesidad urgente de controles para la promoción y venta de cigarrillos electrónicos a niños”, concluyeron.

Wilson Compton del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas de Estados Unidos escribió en un comentario que acompaña al estudio que los cigarrillos electrónicos, al menos para algunos grupos, están sumando una nueva experiencia de drogas recreativas a un repertorio existente de comportamientos arriesgados.

Otros expertos, sin embargo, advirtieron que no hay que llegar a conclusiones precipitadas, especialmente debido a que el estudio no continuó para ver si los niños siguieron usando los cigarrillos electrónicos después de que experimentaron sus bocanadas iniciales. (Reuters/ La Nación)