Opinión

Una sociedad cansada de la Injusticia

Por: Tony Cedeño/ Portoviejo
Escritor/ Poeta/Motivador

tonyabcd1972@gmail.com

Pensamientos:

“Si quieres triunfar en la vida, haz de la perseverancia tu amigo del alma, de la experiencia tu sabio consejero, de la advertencia tu hermano mayor y de la esperanza tu genio guardián”.
-Joseph Addison.

“Porque nos interesamos en el derecho, no solo porque lo utilizamos para nuestros propósitos, egoístas o nobles, sino porque el derecho es nuestra institución social más estructurada y reveladora. Si comprendemos mejor la naturaleza de nuestro argumento legal, conocemos mejor qué clase de personas somos”.
-Ronald Dworkin

El Imperio de la Justicia, p. 22.
Ronald Dworkin expone que: “A un abogado se le enseña a analizar las leyes y las opiniones judiciales para extraer de esas fuentes oficiales la doctrina jurídica. Se le enseña a analizar situaciones fácticas complejas a fin de resumir los hechos esenciales. Y se les enseña a pensar en términos tácticos, a diseñar leyes e instituciones legales que produzcan determinados cambios sociales decididos de antemano”.

Ronald Myles Dworkin (Worcester, Massachusetts, Estados Unidos, 11 de diciembre de 1931 – Londres, Inglaterra, Reino Unido, 14 de febrero de 2013) [1] fue un filósofo del derecho y catedrático de derecho constitucional. Su teoría del derecho es una de las contemporáneas más influyentes respecto de la naturaleza del derecho.

Según The Journal of Legal Studies, fue el segundo autor estadounidense del siglo XX más citado en el campo del Derecho.[2]

Componente social.
Una sociedad cansada de la Injusticia
Sub título: La doctrina del Iusnaturalismo

Nota: (El primer punto señalado a continuación es de viva fuente la web no así el punto dos en adelante que es escrito por éste servidor).

Primer punto

1.- La doctrina del iusnaturalismo es la clase filosófica para entender el liberalismo político y económico. Según esta doctrina el ser humano tiene unos derechos preestatales, es decir, anteriores a la formación de cualquier comunidad política, los cuales deben ser respetados por el Estado y no pueden ser violados.

En el latín y en el griego es donde se encuentra el origen etimológico del término iusnaturalismo que ahora nos ocupa… De este modo, el iusnaturalismo sostiene que el derecho natural es aquel que tienen los seres humanos por el hecho de ser, justamente, seres humanos.

En pocas palabras, el ius natural es el orden natural del mundo de los hombres. Las leyes son los patrones de un orden. Por lo tanto, las leyes naturales son los patrones del orden natural, y en el sentido jurídico relevante, los patrones de orden que hay entre las personas naturales.

El iusnaturalismo sostiene que el origen de los derechos humanos no reside en la ley positiva, sino que parte de la naturaleza propia del ser humano, una naturaleza que es superior y precedente a cualquier ley positiva. La expresión es originaria de Roma. Bajo la influencia de la filosofía griega, los juristas romanos afirmaron la existencia de un derecho superior al positivo, común a todos los pueblos y épocas.

Por ser inherentes a la condición humana todas las personas son titulares de los derechos humanos y no pueden invocarse diferencias de regímenes políticos, sociales o culturales como pretexto para ofenderlos o menoscabarlos.

El derecho natural está formado por los principios y atributos que todo ser humano posee por el solo hecho de ser persona. Son derechos que tienen su fundamento en la condición humana. Por ejemplo: derecho a la integridad física y moral, derecho a pensar y razonar, derecho a la vida.

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Segundo punto

2.- Entonces y ante lo expuesto que no se queden estos planteamientos en crudas realidades cuando la degradación del ser humano es palpable y junto a la violación de sus derechos son un alimento perenne-amargo y repudiable porque se pisotean las leyes y estás dejan de ser herramientas útiles cuando son carentes de veracidad no en los estatutos, artículos, decretos, e incisos que prevalecen en los códigos penales, civiles y mercantiles mismos que reposan en sendos y valiosos volúmenes jurídicos, sino, cuando se derivan acciones contra producentes maquinando agravios y perjuicios en contra de los más débiles.

Puedo señalar que a nuestra sociedad de consumo la aniquila los tentáculos de una corrupción ilimitada manifestada en un sinnúmero de escenas, por tanto, cada día y cada hora se emiten sentencias que mucho dejan que desear causando una ola de inagotable decepción ciudadana.

Me fijo en la ética como a una prenda de irrenunciable gozo donde los más pobres gozan de paz en sus conciencias mientras a paso redoblado la desigualdad marca una huella profunda en los que no son escuchados, cuando, tomada por unos cuántos, a gusto y complacencia de sus bolsillos, emiten criterios desfavorables.

Sin pretender ser espléndido mi persona y con toda humildad continúo mi exposición proclamando lo siguiente.

Los parámetros del hombre se fundamentan en los valores que ostente, en la justicia que practique con la nobleza de sus actos.

Los parámetros del sacrifico, del deber, de la constancia, de la doctrina, no son otra cosa que el cumplimiento de la moral.

Hay quienes poseen virtudes y las conmemoran y hay quienes conmemoran la vida por mera fuerza del espíritu.

He aquí está nobleza formando una partitura pues qué sentido tendría la vida si no existiera la esperanza.

La esencia y el patrimonio de los pueblos se nutren de las diversas manifestaciones sociales que reafirman y enaltecen los valores identitarios de una nación, y en conjunto, sus ciudadanos imbuidos por el ímpetu de la búsqueda del desarrollo y el porvenir hacen de un territorio una patria grande que solidificados bajo las alas sempiternas de la libertad luchan por el progreso, por la unión y por sus crecimientos intelectuales, culturales, de pluralidad, del ejercicio respecto de mantener vivas las tradiciones y las costumbres como muestra palpable del alto valor histórico que representa el sentido de pertenencia que arraigado en los seres humanos datan de un amor inclaudicable, a su vez, que amparados en el instrumento de la democracia como signo patrio que convoca a un altruismo excelso que abriga a un mundo diversificado con multitud de riquezas, un mundo que demanda por sobre todo la igualdad entre los seres humanos como muestra de que la utopía no es inalcanzable cuando se lleva por dentro el poder de la voluntad.

Una voluntad que cual Noria gire siempre en el sentido de la preservación de todas las manifestaciones de vida, y en muestra de la defensa de los valores, de la ética y de los principios todos debemos agregar hoy más que nunca altas dosis de optimismo que genere en nuestros afectos este compromiso: “nuestro paso por la vida no debe ser en vano”.

El derecho a la vida, a la educación, al libre albedrío, es un derecho inalienable.

El derecho a la libertad de expresión y el derecho a pensar y a razonar son así mismo derechos universales.

El derecho a una justicia próxima a la excelsas, intocable por la corrupción debe ser determinante en todos los territorios del mundo, pues, su veneno, en lo sensorial, manipula a las conciencias débiles que solo promulgan lo encuerdo.

Para concluir deseo explayar con un énfasis especial estás frases de Charles Chaplin que nos dejarán un alto grado de esperanza en el corazón.

“La felicidad… ¿existe? ¿dónde? Cuando era niño me quejaba a mi padre porque no tenía juguetes y él respondía señalándose la frente con el dedo índice: Este es el mejor juguete que se ha creado. Todo está aquí. Ahí está el secreto de nuestra felicidad”.

“Hay que tener fe en uno mismo. Ahí reside el secreto. Aun cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando qué comer para vivir, incluso entonces, me consideraba el actor más grande del mundo”.

“Creo que la fe es un precursor de todas nuestras ideas. Sin fe, nunca podría haber evolucionado hipótesis, teoría, ciencia o matemáticas”.

“Yo creo que la fe es una extensión de la mente. Es la llave que niega lo imposible. Negar la fe es refutarse a uno mismo y al espíritu que genera todas nuestras fuerzas creativas. Mi fe está en lo desconocido, en todo lo que no entiende la razón”.

-Charles Chaplin