Internacional

Una rigurosa ceremonia donde cada detalle representó un símbolo de las Coreas

La mesa de la cumbre es ovalada. Se busca reducir la distancia psicológica y facilitar de tal modo el diálogo entre las delegaciones.

La jornada de la histórica cumbre entre el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, fue planificada al milímetro de principio a fin por los equipos de ambas naciones, que trabajaron teniendo en cuenta detalles estrictos del ancestral protocolo oriental.

Cada actividad quedó cargada de simbolismo. La mesa del encuentro, por ejemplo, fue construida con la forma de un óvalo para reducir entre los participantes “la distancia psicológica” que genera la división de la península. En su parte central mide exactamente 2.018 milímetros de ancho, un número que representa el año de la histórica cita. También la separación entre las sillas de los mandatarios fue calculada y establecida en 2.018 milímetros.

Entre las sesiones matutina y vespertina, Kim y Moon plantaron un árbol junto a un camino que en su época utilizó el fundador del grupo Hyundai, Chung Ju-yong (norcoreano de nacimiento), para visitar su pueblo natal y donar un millar de vacas a Corea del Norte cuando el país trataba de superar la durísima hambruna de los noventa.

La tierra empleada para abonar el pino procede de los volcanes Halla y Paektu, los picos más altos y venerados tanto en el Sur como en el Norte, y el agua usada para regarlo procede del Han y el Taedong, los ríos que bañan respectivamente Seúl y Pyongyang.

Del mismo modo, desde los platos del banquete que compartieron los mandatarios a los cuadros elegidos para decorar Peace House (edificio donde se desarrolló la cumbre), cada elemento fue una estudiada referencia a los principales símbolos comunes o personajes que han jugado un papel histórico en el acercamiento de las dos Coreas.

Ante la gran afluencia de periodistas de todo el mundo, el gobierno surcoreano estableció un gigantesco centro de prensa de 10.000 metros cuadrados en la localidad de Goyang, a las afueras de Seúl y ubicado a sólo 26 kilómetros del campamento fronterizo donde se llevó a cabo la cumbre. Allí se concentraron casi 3.000 periodistas procedentes de 41 países diferentes.

Entre los nueve delegados que acompañaron a Kim Jong-un, se encontraban el presidente honorífico del país, Kim Yong-nam, y la hermana del líder, Kim Yo-jong, que ocupa el cargo de directora de propaganda y que realizó una histórica visita al Sur en febrero para facilitar el acercamiento.

Por su parte, Seúl designó para su delegación, además de a la canciller, Kang Kyung-hwa, o al titular de Defensa, Song Yong-moo, a figuras que también han jugado un importante papel en los últimos meses para facilitar esta cumbre.