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Una Noche en el Museo 3 cierra la trilogía con el adiós de Robin Williams y Mickey Rooney

Ambos actores fallecieron en 2014, poco después de terminar las grabaciones.

EE.UU. Si bien nunca fue favorita de la prensa ni de los críticos, es difícil discutir el éxito de la trilogía Una noche en el museo. Con cerca de un billón de dólares recaudados en sus dos primeras partes, inició además toda una nueva mitología en el Museo de Historia Natural de Nueva York, que hasta el día de hoy realiza pijamadas para quienes quieran pasar, literalmente, la noche en el recinto.

Además la saga le dio a Ben Stiller uno de sus roles más reconocibles de la última década, y también tiene a Robin Williams en lo que sería uno de sus últimos papeles emblemáticos. Por eso mismo, Una noche en el museo 3, que llega mañana a Chile, se estrena no sólo como la última parte de esta historia, sino también como un homenaje póstumo. No sólo para Williams, quien falleció de manera trágica en agosto, sino también para Mickey Rooney, ícono del Hollywood clásico, quien también murió en abril pasado. La cinta está dedicada a las dos estrellas.

Las tristes circunstancias de la muerte de Williams, quien se quitó su propia vida, pueden hacer olvidar que la ex estrella juvenil de la década de los 30 también falleció a comienzos de este 2014. Rooney murió en su hogar, por causas naturales, a los 93 años. Ambos ganadores del Oscar, figuras ilustres de la comedia, se reúnen una última vez en la pantalla.

El hombre tras Buenos días Vietnam! y Patch Adams, encarna una vez más a una figura de cera del ex Presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, que cobra vida durante las noches junto al resto de las exhibiciones del Museo de Historia Natural de Nueva York. Esta vez deberá acompañar al nochero Larry (Ben Stiller) en un viaje a Inglaterra, buscando restaurar la magia que da vida a los habitantes del museo, la cual ha empezado misteriosamente a desaparecer.

Rooney, por su lado, vuelve en una escena a interpretar al guardia de seguridad Gus, uno de los villanos de la primera parte, junto a sus dos colegas, también interpretados por leyendas de Hollywood; Dick Van Dyke y Bill Cobbs. El trío se encuentra en un asilo de ancianos, al que Larry acudirá para pedir consejos sobre cómo evitar la maldición que parece haber caído sobre el museo.

La cinta lleva cien millones de dólares recaudados luego del estreno en varios mercados, incluyendo Estados Unidos y México, y nuevamente la crítica ha sido en general tibia. Pero un aspecto en el que parece haber consenso esta vez, es que las presencias de los dos desparecidos actores, sobre todo de Williams en su última aparición en carne y hueso, le da al cierre de la trilogía un sentimiento especial. “Su último adiós en la cinta es gentil, reflexivo y casi insoportablemente emotivo”, escribió en su reseña el portal Vulture, agregando: “la presencia de Williams le da a la película más emoción de la que merece”. Por su parte, el sitio Variety afirmó: “El actor, que no podría haber sabido que este sería su último rol, le da de todas formas a la película un tono de elegía, como el siempre noble Teddy”.

De todas maneras, todavía quedan oportunidades de despedir a estos actores. Williams grabó su voz para interpretar a un perro parlante en Absolutely anything, que se estrenará en Estados Unidos en febrero, y Rooney alcanzó a filmar sus escenas en una adaptación independiente de El extraño caso del Doctor Jeckyll y el Señor Hyde, que todavía se encuentra en proceso de crowdfunding. (Internet/La Nación)