Opinión

Una mujer al frente de la reconstrucción del norte del Perú

Jorge Alania Vera

Jorge.alania@gmail.com

Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN de Guayaquil, Ecuador

 

 

 

 

El fenómeno del Niño Costero causó enormes estragos en el norte del país. La naturaleza, nuestra vieja compañía, se ensañó con una zona cálida y acogedora. No era la primera vez ni será seguramente la última. Así es en este palmo del mundo cuya desmesura, a veces, juega en su contra y cuyas estrecheces no parecen ser consecuentes con aquellas. Las aguas desbocadas del cielo y de la tierra se salieron de cauce y arrasaron casas, cultivos, vidas y realizaciones de hombres y mujeres sencillos con una misión que en esta América morena suele ser en veces muy difícil: vivir.

Desde que se produjeron los hechos hace algunos pocos años se han planificado esfuerzos y otorgado recursos sin beneficios tangibles para la gran mayoría de los afectados. Varias administraciones lo han intentado a través de una Autoridad Nacional creada e impulsada por el gobierno que ha tenido varios jefes y que no logra aún estar a la altura de las circunstancias y los desafíos.

Sin embargo, algo pasa ahora que hace vislumbrar un cambio. Una joven abogada pero con gran experiencia en gestión pública se acaba de hacer cargo de su dirección. Su nombre: Amalia Moreno. Su última carta de presentación: haber sido la secretaria ejecutiva general de los Juegos Panamericanos Lima 2019. Ella, al lado de Carlos Neuhaus, su director, y de un conjunto de profesionales eficientes y comprometidos hicieron realidad los juegos panamericanos más grandes de la historia.

Su condición de mujer es una promesa. Su eficiencia una garantía. Y su sencillez, una herramienta para cumplir con un reto gigantesco en un país en donde las oportunidades perdidas abundan y los embates de la naturaleza están a toda hora a la vuelta del cielo, del desierto, los ríos y las quebradas.