Tecnociencia

¿Una dieta rica en grasas puede promover la ansiedad?

Cuando estamos estresados o agobiados, es fácil recurrir a la comida basura en busca de consuelo. Estos alimentos tremendamente sabrosos pueden aliviarnos durante un rato, pero un nuevo estudio plantea ahora una posibilidad inquietante.

 

El estudio lo ha llevado a cabo un equipo integrado, entre otros, por Christopher A. Lowry y Sylvana I. S. Rendeiro de Noronha, ambos de la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos, y la segunda también de la Universidad Federal de Ouro Preto en Brasil.

El estudio se hizo sobre ratas. El equipo de investigación dividió a ratas adolescentes en dos grupos: la mitad recibió una dieta estándar, con un contenido de grasas de alrededor del 11%. Las otras, una dieta rica en grasas, con un contenido de grasas del 45%), compuesta sobre todo por grasas saturadas procedentes de productos animales.

Cada grupo fue alimentado con su dieta durante nueve semanas.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, la dieta típica de los estadounidenses tiene un contenido de grasas que ronda el 36%.

Después de las 9 semanas, cuando se comparó a las ratas que habían seguido una dieta rica en grasas con las ratas que habían seguido una dieta normal, lo más obvio, como era de esperar, fue el aumento de peso de las primeras. Pero además estas ratas también poseían una diversidad bacteriana significativamente menor en su flora intestinal. Por regla general, tener una gran diversidad bacteriana en esa zona del cuerpo no suele acarrear problemas, mientras que tener una baja diversidad bacteriana sí suele acarrearlos.

Las ratas que habían seguido la dieta rica en grasas también albergaban mucha más cantidad de una categoría de bacterias llamada Firmicutes y menos de una categoría llamada Bacteroidetes. Se ha asociado una proporción de Firmicutes mayor que la de Bacteroidetes con la dieta típica de muchas naciones industrializadas y con la obesidad.

El grupo que fue alimentado con la dieta rica en grasas también mostró una mayor expresión de tres genes (tph2, htr1a y slc6a4) implicados en la producción y señalización del neurotransmisor serotonina, en particular en una región del tronco encefálico conocida como la sección cDRD del núcleo dorsal del rafe, que se asocia con el estrés y la ansiedad.

Aunque la serotonina suele considerarse una sustancia química cerebral que nos hace sentir bien, ciertos subconjuntos de neuronas serotoninérgicas pueden, cuando se activan, provocar respuestas similares a la ansiedad en los animales.  En particular, el aumento de la expresión de tph2 en la sección cDRD del núcleo dorsal del rafe se ha asociado con trastornos del estado de ánimo y riesgo de suicidio en humanos.

En resumen, los resultados del estudio sugieren que una dieta rica en grasas altera problemáticamente la población de bacterias residentes en el intestino, modifica el comportamiento del individuo y, a través de una compleja vía que conecta el intestino con el cerebro, influye en la liberación de algunas sustancias químicas cerebrales de forma que alimentan la ansiedad.

Tal como razona Lowry, a la “comida basura” se la tiende a culpar tan solo de promover el sobrepeso y la obesidad, y los problemas metabólicos derivados de ello. Sin embargo, el nuevo estudio va mucho más allá, y ahora los consumidores de este tipo de productos deberán ser también conscientes de que afectan al cerebro de un modo que puede promover la ansiedad.

El estudio se titula “High-fat diet, microbiome-gut-brain axis signaling, and anxiety-like behavior in male rats”. Y se ha publicado en la revista académica Biological Research.

Fuente: NCYT de Amazings /  Christopher Lowry. (Foto: CU Boulder)