Actualidad

Una derecha dividida por sus intereses busca derrotar después de una década a la Revolución Ciudadana

En la campaña del 2013 el banquero Guillermo Lasso y el alcalde Jaime Nebot caminaron juntos. Luego el banquero se quejaría de que haber pactado con los socialcristianos lo perjudicó electoralmente.

GUAYAQUIL. Y, en efecto, la división entre el alcalde de Guayaquil, el socialcristiano Jaime Nebot, y el banquero Guillermo Lasso, los principales dirigentes de la derecha ecuatoriana, lejos de disimularse terminó por evidenciarse en vísperas de las elecciones presidenciales.

En las últimas semanas los ciuda

danos han sido espectadores de señalamientos de distinto tono entre dirigentes del Partido Social Cristiano, de Nebot, y del movimiento Creando Oportunidades (CREO), de Lasso.

Aunque en mítines, debates y entrevistas candidatos y militantes se han dicho sus ‘verdades’, las redes sociales han sido el escenario preferido para reflejar las profundas diferencias en la derecha, que ya gobernó Ecuador antes de 2007 con resultados marcados por la historia: inseguridad, inestabilidad política, pobreza, inequidad, feriado bancario y masiva emigración en medio de un Estado ausente en defensa de las clases más necesitadas.

El primer aviso de la discordia se produjo poco después de las elecciones presidenciales de 2013 cuando el banquero Lasso en un video que circuló en las redes sociales fustigó la alianza que alcanzó en esa época con el socialcristianismo y la responsabilizó de ser la principal causa por la que obtuvo una baja votación.

En ese proceso electoral Lasso obtuvo apenas un 22% de aceptación, lejos del reelecto presidente Correa que triunfó en una sola vuelta en una relación de casi 3 a 1.

“Hasta Correa dijo que me hubiera ido mejor si no pactaba con los socialcristianos en Guayas y El Oro. Y hoy no lo voy a hacer. No lo quiero hacer”, afirmó en esa ocasión el banquero, según el video en el que se dirige a un grupo de jóvenes tras su derrota electoral.

Estas palabras comenzaron a marcar el distanciamiento entre los entonces amigos y colaboradores. Cabe recordar que Nebot como alcalde nombró en 2002 a Lasso para que dirija la fundación municipal que reconstruyó el edificio del Terminal Terrestre de Guayaquil. Antes se había desempeñado como exministro de Economía en el gobierno del demócrata popular Jamil Mahuad.

La ‘prueba de fuego’ para ver si se dejaban atrás los resentimientos fue a propósito de los llamados a la unidad que tanto Nebot y Lasso hicieron en 2015 en medio de un clima de agitación creado por la oposición a propósito de la propuesta gubernamental de leyes conocidas como herencia y plusvalía.

Pero lejos de aliarse, cada uno anduvo por su lado en sus propósitos de aglutinar a las fuerzas de oposición ya pensando en las cercanías del evento electoral. En un primer momento, Nebot logró poner a su lado a excolaboradores del gobierno, indígenas y dirigentes afines como el alcalde de Quito, Mauricio Rodas.

La llamada ‘Unidad’ a la que el propio Correa no dudó en llamar ‘fanesca’ por la confluencia de políticos de distintas ideologías y fines, terminó por desbaratarse cuando el burgomaestre guayaquileño impuso a su coidearia, la entonces asambleísta Cynthia Viteri, como la postulante para la Presidencia de la República.

Decepcionados por la trama del alcalde socialcristiano, los políticos que en un momento formaron la llamada Unidad no dudaron en pasarse a la orilla del banquero, quien inmediatamente les abrió las puertas y les ofreció, incluso, puestos importantes en las listas de candidatos para las distintas dignidades en las próximas elecciones.

Con esta división, los socialcristianos y CREO se lanzaron a la contienda electoral que hasta el momento ha estado cargada de fricciones, insinuaciones y acusaciones directas en el afán de alcanzar el segundo lugar de las preferencias electorales y buscar la posibilidad de forzar una segunda vuelta con el candidato oficialista Lenin Moreno, favorito en todas las encuestas.

Uno de los momentos más tensos de esta división ocurrió a propósito de la difusión en redes sociales y en un diario guayaquileño de una lista recogida de un proceso que se sigue en Brasil a la constructora Odebrecht en la que se mencionaba a Nebot, identificado con un alias de ‘Matraca’ como supuesto beneficiario de presuntas coimas para favorecer a la empresa brasileña de obra pública durante la década de 1980.

Las cuentas de usuarios de redes sociales identificados con el socialcristianismo no dudaron en rechazar la que llamaron campaña sucia y responsabilizaron de esta campaña al movimiento CREO, cuyos militantes también respondieron al ataque de sus otrora aliados políticos.

Pero las profundas diferencias quedaron en evidencia ante millones de telespectadores la noche del 25 de enero durante el debate de candidatos organizado por la Cámara de Comercio de Guayaquil.

Allí, la candidata socialcristiana Viteri le enrostró a Lasso como incoherente la propuesta de crear un millón de empleos durante cuatro años, cuando justamente el banquero en momentos que presidió el Banco de Guayaquil despidió a cientos de jóvenes trabajadores.

Lasso no se quedó atrás y replicó que las cifras de los despidos que exhibió su contendora corresponden a una página de Facebook del Municipio de Guayaquil, que impulsa la campaña de Viteri y ataca al movimiento CREO.

En medio de todo esto, Blasco Peñaherrera, director de una encuestadora y hombre cercano al socialcristianismo, acusó a Lasso de “sufrir un desequilibrio psicológico primario” porque este cuestionó los resultados de un sondeo que ubicaban a Viteri en segundo lugar de las preferencias electorales.

Así, en medio de acusaciones, divisiones, dudas e intereses políticos y con el apoyo frontal de los medios de comunicación privados, la derecha se prepara para encarar el desafío de derrotar a la Revolución Ciudadana, que con su máximo líder Rafael Correa los derrotó en diez elecciones consecutivas en la última década.  (ANDES/LA NACIÓN)