Opinión

Una ciudad que elige el gris antes que el verde

Daniel Tristancho/ Guayaquil

Universidad Casa Grande

 

Lo único que hace falta para percibir el grave problema que tiene Guayaquil con respecto a sus inexistentes intentos de emprender una verdadera reforestación urbana son un par de ojos.

Fundación La Iguana, la organización activista enfocada en la reforestación urbana más grande del país señaló por sus redes sociales que, una vez más, el municipio dejaba de lado sus proyectos donados y abandonaba acuerdos de cooperación.

Este proyecto en particular tenía como objetivo convertir la Ruta Troncal 1, que constituye un extenso tramo de la metrovía, en la primera infraestructura verde del país. Más de 1000 árboles beneficiarían a los guayaquileños de diferente manera, al filtrar naturalmente el agua de la lluvia, aumentando la polinización, reduciendo la temperatura del ambiente y limpiando el aire de la urbe. En un principio hubo colaboración, pero quedó estancado en el pasado. ¿Acaso el municipio tiene mejores planes?

El mundo está siendo azotado por desórdenes naturales de una magnitud nunca antes vistos por el hombre y la reforestación urbana, que se ha convertido en un faro de luz ante todos los gobiernos europeos que sobreviven el bravo oleaje de un mar que representa el calentamiento global, no ha sido ni siquiera tomado en cuenta por el municipio… al menos no de una forma que se separe de la mediocridad e inefectividad.

Existe mucho potencial en Ecuador con respecto a gente capacitada en esta área que quiere ver un cambio verdadero. En todos estos años no se ha conseguido nada significativo y es tiempo de que la ciudadanía exija un cambio por el futuro bienestar de sus habitantes.