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Una campaña contra el ruido de fuegos artificiales

Las fiestas en las que se usa pirotecnia, para las mascotas suele ser uno de los períodos más traumáticos del año.

IBARRA. Las fiestas en las que se usa pirotecnia suelen convertirse en momentos para disfrutar en familia o con amigos; sin embargo, los estruendos provocados por la pirotecnia hacen que animales como los perros y gatos se pongan nerviosos, sufran y se asusten. Este temor es producto de características innatas de los animales y se relacionan con su capacidad auditiva.

Por ello, con el fin de ayudar a que los canes no sufran y no tengan complicaciones por el ruido que generan los fuegos artificiales, desde el mes de octubre se está llevando a cabo la campaña “Fuegos artificiales silenciosos”, que tiene como objetivo una resolución municipal para que se prohíba el ruido en la pirotecnia.

Al respecto, Alexandra Landeta, propietaria de Huellitas Peluquería Canina, y quien impulsó la campaña explicó que en la ciudad sí se puede dar el uso de los fuegos artificiales silenciosos, ya que este tipo de pirotecnia si existe. “Es por eso que he lanzado esta campaña. De hecho, en países europeos y en Estados Unidos los usan. Consisten en exposiciones de luces con formas y figuras, pero sin explosiones. Los animales tienen el oído cinco veces más sensible que el nuestro y es por eso que les afecta tanto”, destacó Landeta.

Por otra parte, el médico veterinario, William Zúñiga, manifiesta que existen afectaciones bastantes severas, “los perros pueden llegar a sufrir paros cardíacos, convulsionar, se ponen ansiosos, nerviosos, huyen de la casa desorientados, e incluso podrían botarse de la terraza, porque pierden el sentido común”, detalló.

Esto se debe a que la mayor parte de perros que existen en la ciudad, padecen de procesos de desorganización, enfermedades mentales. Una de ellas es el síndrome de privación sensorial, que es el que desencadena todo esto.

Sin embargo, no todos los perros sufren por el ruido que generan los fuegos artificiales, Zúñiga señala que depende de cómo haya sido criado el animal. “Los propietarios de perros a los que se les consienten mucho, descuidan la estructura de crecimiento y de maduración cerebral normal, lo que genera el síndrome de la privación sensorial, como el de hiperactividad, lo que termina en la fobia del ruido de la pirotecnia”, indicó. (VCV/La Nación)