Opinión

UNA BALA EN UN COSTADO

Dr. Patricio Zuquilanda Duque/Quito.

 

TODO ESTO ESTÁ MUY MAL; POR CULPA DE QUIENES, LA GENTE CREE MENOS A TODOS.

Habría sido genial que la Confederación de Nacionalidades Indígenas, haga una presentación de verdaderas aspiraciones del pueblo ecuatoriano, enmarcadas en Programas Nacionales de Desarrollo y no desgaste su imagen de manera tan simple, presentando únicamente 10 peticiones desarticuladas y aisladas; sobre todo, se deje penetrar por miserables delincuentes quienes destruyen, dan rienda suelta a sus complejos y buscan realizarse, aunque de manera irracional.

El levantamiento indígena, destapó, una vez más, nuestra incapacidad como Nación para enfrentar los problemas e intentar solucionarlos con creatividad. En octubre de 2019, las consecuencias fueron similares y afectaron a toda la sociedad: el tema de los precios y desempleo siempre han sido inaguantables; la pobreza de millones de ecuatorianos no es un tema que hay que enmascarar. Las quejas son muchas, el lamento de ciudadanos; sus desesperos que debemos comprender y solucionar.

Centenas de años estamos en lo mismo; desde la sublevación de las Alcabalas en 1592, nos mantenemos en un círculo vicioso que no termina porque carecemos de capacidad profesional para reclamar con serenidad, con sano y compartido entendimiento, así como, para garantizar con soluciones definitivas desde el lado oficial; responder con certezas sobre el rumbo que debe tomar la sociedad para desarrollarla y progresar.

Habría sido genial también, que el Gobierno interprete con autenticidad el proceso histórico, político y económico que hay tras esta revuelta; preste la debida atención y perciba la esencia de la realidad desde nuestra convivencia como Estado democrático en el mundo. Estas situaciones conflictivas, no se resuelven empeñados en creer que aparecerá algo que nos permitirá, mágicamente, resolver los problemas.

Y, no es así: la lista de reclamos de la CONAIE es importante, pero, no significa que, resuelta, habremos engrandecido a la Nación; Es un repertorio conocido que no contribuye a proponer algo distinto e importante; un Modelo de Desarrollo Integral que liquide el estilo de pedigüeñismo con garrote.

En el mismo riel, no deja de sorprender la reacción de los doctores de la brutal burocracia, quienes, en lugar de reaccionar con clase profesional y superar con generosidad y grandeza los planteamientos de la propuesta indígena y aprovechar el momento para presentar una gran plataforma de reformas a las estructuras caducas de la República, se ponen a discutir zarandajas en la esperanza de deshacerse del paro.

Si buscamos en serio un nuevo rumbo, estamos obligados incluso, a entender las verdaderas dimensiones de la protesta; sobre todo, la acción perniciosa de fundamentalismos políticos y chauvinistas que acaban por atropellar los Derechos Humanos y desquician la paz en el país y la región: acá, se sitúa lo más sorprendente; la actitud de los animales de piel gruesa: los cuerpos directivos de las universidades, la Iglesia ortodoxa y las Cámaras; almas en pena, que postergan su verdadera responsabilidad y misión principal de presentar en este momento de emergencia, un documento altamente profesional, coordinado, claro y preciso con los grandes objetivos nacionales y los caminos científicamente probados para conseguirlos. Seguramente, sus elegantes edificios; facultades y claustros están llenos de filósofos que deben decirnos con visión donde debe ir el país; porque, además, tenemos miles de ingenieros para construir ese paraíso de paz.

Nuevamente, la debilidad institucional en todos los poderes del Estado y, más que nada, la pésima coordinación negociadora, nos hace persistir de manera necia, en buscar culpables antes que revisar las causas reales de nuestra vulnerabilidad. El futuro exitoso de nuestra Patria no se halla en subir o bajar los precios de la gasolina; en comprar más o menos medicinas, en colocar más o menos policías: a mi manera de ver, hoy como hace años, digo que hay que armar un Gobierno de Coalición Nacional a fin de buscar la Unidad e, inmediatamente, armar un Plan de Recuperación y Desarrollo que enmiende el derrotero, de cara a los nuevos empeños de la sociedad mundial.

Una advertencia: Hace una semana, la Agencia Fitch Ratings dijo claramente que Ecuador no está recomendado para invertir ni para obtener crédito público debido al elevado nivel de riesgo por la crisis política y social: Estoy sorprendido porque durante un año, el Gobierno del presidente Lasso hizo todo esfuerzo para dar buena cara al país en el exterior y, en 12 días todo se fue por el caño.

Acaso como Nación, no podemos optar por un curso alternativo; acaso hemos perdido la capacidad de iniciativa para trascender como Estado; de comenzar algo nuevo; de actuar como equipo, de evitar descalificaciones odiosas y propalar negatividades en el mundo como deporte nacional. Cada demanda del sector indígena debe ser valorada y colocarla en un Programa de Desarrollo Sectorial que sirva para todos los ecuatorianos: no se trata de mantener la discusión sobre asuntos aislados; se trata de hacer un ajuste completo en los objetivos de política económica y social o resignarnos a mantener una incertidumbre significativa y vivir lastimados para siempre.