Opinión

UNA AGUJA EN UN PAJAR 

Antonio Aguirre Medina / Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

Esa es la relación del tamaño de la Refinería del Pacífico, en el Aromo cercana a Manta, y la instalación de los radares en el cerro de Montecristi también cercano a la Capital Mundial del Atún.

En la primera se robaron miles de millones de dólares y el delito sigue impune, en cambio nuevas autoridades de la misma tendencia se oponen a la instalación de los radares para el control del tráfico de drogas; las dos tienen un denominador común que se reduce a la palabra mágica de los últimos quince años de la Revolución y se llama CORRUPCIÓN.

Quienes se oponen a la instalación de los radares utilizando autoridades y asambleístas rinden cuentas al jefe de la banda a quién no pueden extraditar por fallas en los trámites burocráticos internacionales protegido por la multinacional Comunista Progresista.

Lo que ocurre en la provincia hermana es inexplicable por cuanto proporcionalmente es en la que más corrupción existió los últimos tres lustros y el pueblo siguió creyendo sin darse cuenta el triste final que les espera.

Utilizan la vieja cantaleta de la defensa del medio ambiente se oponen a la instalación de los radares, pero cuando destruyeron miles de hectáreas en el Aromo y se robaron la plata junto con el dinero para le reconstrucción de los daños ocasionados por el terremoto y se robaron hospitales completos aplauden, sin darse cuenta el daño que harán a millones de jóvenes que se iniciarán en el consumo de drogas.

La seguridad de Estado en este momento es más importante que cualquier acto desleal contra la patria y las autoridades deberían estar preparadas para repeler cualquier acto vandálico en contra del Estado y sus ciudadanos, no está por demás volverle recordar al gobernante que casi todo se origina cuando se puso en vigencia la tabla de consumo de drogas que en pocos minutos la pueden eliminar.