Opinión

Un respiro para Ucrania y para Biden

Ucrania va a recibir finalmente el paquete de ayuda militar y financiera por 57.000 millones de euros prometido por la Casa Blanca y demorado durante medio año por la oposición del Partido Republicano. Su aprobación por la Cámara de Representantes, en una votación bipartidista insólita en una derecha dominada por Donald Trump, es un respiro para el presidente Joe Biden. Coincide además con la penosa impresión que está dando su antecesor en la vista del juicio penal que acaba de empezar en Manhattan, el primero de la historia contra un expresidente. Pero, sobre todo, es un notable alivio para Ucrania, que recibe de entrada una muestra de compromiso y de ánimos en la guerra contra Putin e inmediatamente armamento y munición para hacer frente en un momento crítico a los avances rusos en el frente de Donbás.

Inicialmente, los republicanos exigían vincular la ayuda a Ucrania con el reforzamiento de la frontera con México para contener la inmigración. Pero incluso las concesiones de Biden fueron boicoteadas por Trump, empeñado en llegar a la fecha electoral de noviembre sin acuerdo sobre inmigración, para no perder ese resorte electoral. Todo el peso de una decisión que puede cambiar el curso de la guerra ha recaído sobre el presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson. La Casa Blanca lo ha convencido de la trascendencia del paquete de ayuda ante el peligro de un fuerte retroceso o incluso una derrota frente a Putin, con consecuencias para la seguridad europea e incluso de Estados Unidos.

Mucho ha arriesgado Johnson, como demuestran la votación dividida de los republicanos, 101 a favor de la ayuda a Ucrania y 112 en contra, y las diatribas de la extrema derecha trumpista, que quiere cortarle la cabeza como ya hizo con su antecesor. Dentro del paquete, el Congreso aprobó también ayuda militar para Taiwán e Israel, solo defensiva en este último caso, y humanitaria para Gaza, e incluso la ley que amenaza con prohibir la red social TikTok. La mayoría republicana votó favorablemente en todos los casos, excepto en la ayuda a Ucrania, que arrojó una mayoría republicana adversa, en estricta obediencia a las simpatías de Trump hacia Putin y su antipatía hacia Volodímir Zelenski, con origen en sus años como presidente.

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Sumado el apoyo a Ucrania al éxito de la contención tanto de Israel como de Irán en su incipiente escalada bélica, son dos los aciertos consecutivos que acaba de anotarse la Casa Blanca en un momento de fuerte impugnación de su liderazgo internacional. La ayuda militar a Kiev, además de los efectos morales sobre el decaído ánimo militar ucranio, servirá especialmente para abastecer de munición a la artillería, ahora en situación de escandalosa inferioridad frente a Rusia, y para asegurar también las defensas antiaéreas de las ciudades y las infraestructuras energéticas, indefensas y sometidas al castigo de la artillería y los misiles rusos.

 

 

 

EL PAÍS (elpais.com)