Opinión

Un paseo por el bajo Manhattan

En el extremo sur de Manhattan se concentran dos de los grandes iconos de este siglo: el dinero corriendo a raudales en el distrito financiero y el espacio que ocupaban las antiguas Torres Gemelas, cargado de simbolismo.

Estamos en Lower Manhattan, con amplias vistas hacia el horizonte el río Hudson y uno de los monumentos más simbólicos de la ciudad, la Estatua de la Libertad. Recorrer esta parte de Nueva York (y disfrutarla) requiere algo de planificación –hay reservar las entradas en varias visitas, como Ellis Island o el One World Trade Center– y dos momentos diferentes: las horas laborables para experimentar la frenética actividad de Wall Street y, cuando el día se calma, la tranquilidad de la tarde para contemplar las casas de estilo federal, los templos neogriegos y los primeros rascacielos modernos de la zona.

Con buen tiempo hay que disfrutar del sol y las vistas del río en el muelle 15 de South Street Seaport, o cruzar el puente de Brooklyn y admirar Lower Manhattan desde el otro lado del East River. Y para vivir la animación nocturna hay que explorar los bares y restaurantes de Tribeca, previa reserva, eso sí, para no llevarnos una sorpresa. (EL PAÍS.COM)