Economía

Un nuevo impuesto a las grandes fortunas mundiales superaría el PIB de países como Marruecos y Ucrania

La tributación para las grandes empresas y las enormes fortunas siempre ha sido objeto de debate. En 2022, España aprobó el Impuesto Temporal de Solidaridad a las Grandes Fortunas (ITSGF) para todas aquellas riquezas de más de 3 millones de euros, aunque a mayor patrimonio mayor impuesto. Lo que en un principio a ser una tasa tan solo aplicable para los años 2022 y 2023, en 2024 aún sigue en vigor y, es más, no sustituye al Impuesto sobre el Patrimonio, sino que se complementan.

Casi de la misma manera, existe lo que en España denominamos Impuesto de Sucesión (el gravamen para las herencias) que puede variar entre comunidades, desde el 1% al 20% según la cantidad heredada. No obstante, existen países como Austria que desde 2008 prescinde de cualquier impuesto sobre herencias, lo que ha provocado que una de las grandes fortunas del país, Marlene Engelhorn, heredera de la multinacional química BASF, se posicione en reiteradas ocasiones a favor de aumentar los impuestos a los más ricos. Engenhorn saltó a la fama hace unos años por tomar la decisión de repartir el 90% de su fortuna: “Si los políticos no hacen su trabajo y no redistribuyen, entonces tendré que redistribuir mi riqueza”.

Y si bien prácticamente todos los países aplican un impuesto a las grandes fortunas y a las empresas que más dinero facturan al año, no existe una tasa común para los ‘súper ricos’ de todo el mundo, una controversia con la que incluso algunos mil millonarios, como la heredera de BASF, estarían de acuerdo. Así es como el economista Gabriel Zucman ha lanzado la propuesta de implementar un nuevo impuesto para los ‘super ricos‘ del mundo del 2%, que afectaría en un principio a cerca de 2.700 fortunas.

‘Mil millonarios’ como Elon Musk y Amancio Ortega

No está aprobada, ni se aplicará inmediatamente, pero una de las últimas críticas al respecto es la próxima discusión de los líderes del G20 sobre la posibilidad de instaurar una nueva tasa mundial del 2% que afectaría a personajes como Marc Zuckerberg, Jeff Bezos o Elon Musk (y otras 2.700 personas), cuyas fortunas se estiman en 200.000 millones de manera individual.

Esta medida daría respuesta a la petición desde hace años de expertos economistas, y algún que otro millonario como la austriaca Marlene Engelhorn, que alertan de la baja tributación que estos ‘super ricos’ realizan según el país de residencia: debido a una muy buena estructuración fiscal de los ingresos y a domicilios en paraísos, la tributación en muchos casos es casi nula. También cada vez más líderes políticos se suman a la propuesta.

Es por esto por lo que la nueva ‘tasa mundial’ será discutida por los miembros del G20 en la próxima reunión, donde de aseguro contará de inicio con el respaldo de líderes como Joe Biden, de EEUU, Emmanuel Macron, Francia, y el presidente brasileño Lula Da Silva, quien ya en más de una ocasión ha señalado la nula redistribución de la riqueza en un momento en el que “los ricos son cada vez más ricos y los pobres son más pobres”.

En este sentido, el economista francés, Gabriel Zucman, ha sido durante estos años uno de los más críticos al respecto y de su boca es la propuesta de la ‘tasa mundial’ del 2%: “Personas como Elon Musk o Jeff Bezos en algunos casos pagan cero, o casi cero en impuestos sobre la renta”.

Serían precisamente el dueño de Tesla y el fundador de Amazon, junto con el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, las fortunas más afectadas por el nuevo gravamen mundial. La suma de las tres riquezas asciende a más de 550.000 millones de euros, según la revista Forbes.

Otros ‘milmillonarios’ afectados podrían ser el francés Bernard Arnault, la persona más rica del mundo con una fortuna estimada en 230.000 millones de euros, el magnate Warren Buffett (133.000 millones de euros) y el fundador de Microsoft, Bill Gates (104.000 millones de euros). Por su parte, Amancio Ortega (103.000 millones de euros), el español más rico del país y el decimotercero a nivel mundial, también estaría obligado a impuestar un 2% de su riqueza.

Más de 200.000 millones de euros de recaudación

Según las estimaciones, aplicar un impuesto del 2% a las 2.700 fortunas más grandes del mundo implicaría una recaudación de unos 215.000 millones de euros anuales, una desorbitada cantidad que supera incluso el PIB de países como Ucrania (173.414 millones de euros), Marruecos (147.343€), Eslovenia (133.044€), Ecuador (118.686€) e incluso Luxemburgo (89.095€). O lo que es lo mismo, la mitad del gasto público anual en España.

El inspector de Hacienda del Estado, José María Peláez, ya ha insistido una vez en la necesidad de perseguir estas grandes fortunas debido a que en muchos casos se trata de “inversiones financieras que se sitúan en paraísos fiscales”, lo que dificulta la recaudación a través de los métodos tradicionales.

Del otro lado del mundo, también el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, lleva años pidiendo aprobar una tasa parecida en el país: “Háganme caso y aprueben mi propuesta para el impuesto mínimo a los multimillonarios”. Aunque el futuro de los ‘superricos’ estadounidense pende de un hilo, según los resultados de las próximas elecciones para ocupar el cargo de presidente; en caso de repetir Donald Trump, el nuevo impuesto estará ‘vetado’ en el país americano, ya que el empresario se opone a la nueva medida argumentando que “no podemos permitir que el mundo aproveche más de nosotros”.

Fuente: Revista El Economista