Opinión

Un Nuevo Ecuador

Gonzalo Escobar Villavicencio

Gaev67@gmail.com

Tenemos la oportunidad de cambiar nuestro país, la oportunidad de hacer un nuevo Ecuador. Y como toda oportunidad de gran cambio, deben saber cómo se nos presentó ésta.

Cuando se reestableció la democracia, todos se volcaron por un líder socialista (como sucede en casi todo inicio democrático), Jaime Roldós; quien por conflictos internos se vio debilitado y terminó llegando a mártir, dejando no una realidad, sino un ideal, una esperanza. Desde entonces, la alta burguesía se fue rehaciendo con el poder, y con León Febres-Cordero, un verdadero líder y manifiesto hombre de derecha, esa derecha ecuatoriana y esa alta sociedad dominaron al país. Y como todo gran poder, se corrompió, y en alianza con bancos y militares sobornables tumbaron gobiernos a su antojo.

Desestabilizaron al país, hasta que llegamos al feriado bancario, para luego tener una reestabilización en tiempo de Lucio Gutiérrez, que cayó en la trampa de “los mismos de siempre”, y por darles tregua y querer jugar a su manera con las cortes, se presentó la excusa para derrocarlo. ¡Y entonces vino el gran cambio!

Llegó la Revolución Ciudadana. Una pacífica, una legítima por derecho y civismo, no fuerza bruta. Y todos los medios de comunicación y altos poderes apoyaron al joven idealista que juraron iban a controlar como títere, así que lo hicieron Presidente. Pero les salió al revés todo, porque luego de hacer su Constitución personalizada, dio jaque mate a todos con una Asamblea, con todos los poderes del Estado, controlados por él. Les dio esa puñalada que tanto estaban acostumbrados a dar, no a recibir.

Ah, sí, la gloriosa revolución, que como toda, empieza acelerada, frenética, y en su frenesí se desorganiza, se descontrola, y así se corrompe. Porque fueron afortunados con la mayor bonanza económica en la historia del país, y compraron a un 25% de nuestra población que para siempre han secuestrado con el bono y la nueva oligarquía burócrata, haciéndolos miserables y mediocres de alma, y créanlo que siempre serán fieles. Así nos inundaron de obras mal planificadas, concesionadas a dedo y sobre-pagadas, de un culto de imagen fascista, y sacando todos los corruptos de antes a la luz mientras ellos, en sigilo, ocupaban esa posición.

Pero se acabó el dinero, se acabó la fiesta y la gente se hartó hasta la infamia. La revolución cumplió su propósito con los preceptos de la mujer, la inclusión social y cultural, con la pauta de una infraestructura, y como toda revolución empezó a devorarse a sí misma, pues desde el inicio estaba condenada. En el proceso eliminaron toda forma de oposición, y cuando se quedaron sin enemigos, de sus rangos se desprendieron traidores y nacieron nuevas oposiciones.

Así llegamos hasta hoy. Un hombre podrido en rencor y vanidad que extendió su podredumbre a todo el que se le acercó, ahora, y hasta el final de su mandato y más allá, querrá ver hecha su voluntad. Ahora los Coroneles y rangos inferiores están reacios a actuar bajo órdenes de generales comprados por meras jubilaciones luego de acatar mandatos que denigran a quienes deben proteger las fronteras, no agredir el territorio nacional y su soberano. El Alcalde de Guayaquil, centro económico y social del país ha quedado expuesto, y en su ardor la gente lo denuncia por todos los vínculos al régimen y su corrupción personal, por su reiterada cobardía y venta del partido y la derecha al fascismo. Porque a diferencia de su predecesor Febres-Cordero, un verdadero líder, indiferente de sus abusos, éste no era un caudillo local que cada vez ha ido perdiendo más y más territorio, hasta sentenciar a su partido a la muerte, y que ahora trata de salvarse convocando marchas, que se deben dar, y luego de perdonado seguirá en contubernio con el régimen.

En Quito, capital y centro político de la nación, la gran batalla se fragua, mientras el resto del país lo apoya. Páez, Gutiérrez, y otros líderes se movilizan a la marcha que se espera autoridades armadas y otros disfrazados de civiles traten de extinguir. En Guayaquil ha nacido la nueva derecha con Guillermo Lasso, con Monge liderando la lucha por ahora, y un nuevo líder joven como se está consolidando Dalo Bucaram. Porque tengan asegurado que el caudillo va a desafiar al pueblo, y ahora que la clase media y alta ha salido a las calles lo va a disfrutar, va a vanagloriarse y celebrar el conflicto, porque quiere ver las pérdidas que minuto a minuto se van destinando; quiere celebrar y reírse mientras nos oprime con su poder. Ya se tomaron la Asamblea con el fraude, desviando nuestra atención al conflicto Presidencial, que ya están preparando para que sea una sola vuelta y asentarla con represión física.

Si no protestas ahora Ecuador, no pidas un futuro. Tienes la oportunidad de crear un nuevo rumbo, de ver nacer, después de muchas décadas, una democracia de verdad, luego de que está larga revolución, estos largos conflictos, han llegado a su límite. Y no olviden los Carnavalazos, cuando siempre tumbaron gobiernos, cuando siempre pasan los actos de corrupción, cuando la gente se distrae. ¡No más Carnavalazos! En este feriado tienes que luchar, para no quedar distraído. Porque esta Asamblea no es legítima, ni lo son las Cortes Judiciales y las otras funciones cuestionadas.

Una nueva época está a decisión nuestra, pero hay que ser valientes para posesionarnos de ella. Hay que dejar toda esa desidia para dejar sentadas las bases de nuestro futuro, como otro de los países latinoamericanos que sí saldrá adelante. Porque si en Francia, Alemania, Estados Unidos, España y demás países salen a las calles, por ese pasado sangriento e inhumano que jamás quieren repetir. Todos orgullosos de sus antepasados por el sacrificio, pero decididos a no sufrir la misma suerte. Nosotros también, entonces, decididos a no sufrir lo que en eras pasadas sufrieron, y adelante por un mejor futuro.

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