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Un empate marcó la Noche Amarilla

La última vez que Barcelona ganó en la presentación de su equipo, fue en el 2010

GUAYAQUIL. No era una sorpresa la incorporación de Brahian Alemán a Barcelona. No estaba pero ahí fue nombrado. Llagará por tres temporadas a Barcelona que enfrentaba al Cúcuta Deportivo de Colombia por la Noche Amarilla. El ambiente se fue llenando de humo y la noche toda se fue haciendo más oscura.

La gente que saltaba, dejó en cada grito pedazos de garganta, de a poco se fue quedando sin voz, y luego, después de mucho rato, ese griterío se convirtió en un murmullo luego que los colombianos marcaron el 2-2, empate que se trasformó en una amarga emoción.

Al frente estaba el marcador electrónico. Eran las 19h00 y no había luna. Los hinchas comenzaron a aplaudir a su equipo, que se alista para jugar. Algunos bebiendo cerveza a $1,50 el vaso, otros metiendo humo de tabaco y de marihuana por todos lados, comiendo pasteles de carne, devorando tarrinas, dándole al trópico seco. Dejando ir la vida en cada instante de esa noche donde esperaban ver con ansías a los dirigidos por Rubén Israel.

A las 20h00 los que salieron al césped fueron nombrados, con cada mención se iba el aliento de la Sur Oscura. Mientras esta misma barra entonaba: De día viviré vistiendo la amarilla, de noche la Oscura me acompañará, me voy pero el domingo volveré, soy de la Sur Oscura, la barra más arre… del Ecuador!

Salió Barcelona. Las gradas reventaron. ¡Vamos campeón no falles a tu hinchada, la que te sigue en la buena y en la mala! Los arcos se inundaron de tiras de papel, las bengalas no paraban, todavía no empezaba el partido, y ya parecía que no había garganta.

Unos minutos de más, de la hora programada -20h45- arrancó el partido. La primera anotación de Barcelona llegó al minuto 3, tras una jugada colectiva entre Ely Esterilla y Álex Colón, este último habilita al argentino Ismael Blanco para vencer al arquero Wilder Mosquera.

Luego de diez minutos de juego, Blanco aumento el marcador tras el cobro de un penal. Aplausos y gritos. Los dientes apretados. Lento llegó el silencio. Esa sensación de alegría mezclada con ansiedad que se instaló en cada mirada, era como una certeza absurda. Y es que el equipo torero iba ganando en su noche, luego de cinco años.

Se marchó el primer tiempo con un Barcelona arrollador. Y así fue el segundo tiempo. El 2-0 siguió en el marcador, solo que ahora dos distracciones les iba a pasar factura.

Pero Cúcuta tuvo una inmediata réplica y a través de Cristian Cangá, el cuadro colombiano acortaba distancia luego de un remate desde fuera del área, que venció a Máximo Banguera.

En el primer tiempo Barcelona ofreció más argumento futbolístico, pero la segunda etapa fue opacada por los cambios de jugadores.
Pero el mismo jugador colombiano sentenciaba el empate para los toreros. (DO/La Nación)