Ciencia

Un dron que vuela de forma autónoma tomando ‘selfies’ del usuario

Aunque un selfie se refiere a un autorretrato que hace uno de sí mismo, también se puede delegar esa tarea mientras uno disfruta realizando alguna actividad al aire libre.

ESTADOS UNIDOS.  Precisamente esto es lo que permite hacer el dron o vehículo aéreo no tripulado Zano de pequeñas dimensiones capaz de volar de forma autónoma mientras captura fotografías y graba vídeos de su propietario sin que este deba de preocuparse por él.

A pesar de tener el tamaño de un puño y caber en la palma de la mano -pesa unos 55 gramos, casi un tercio de lo que pesa un teléfono móvil-, Zano es capaz de grabar vídeo en alta definición a través de una cámara de 5 megapíxeles mientras vuela a entre 15 y 30 metros de altura durante un máximo de 15 minutos.

Pero lo más interesante de Zano son sus modos de vuelo y la sencillez de su manejo, ya que para que mantenga el vuelo no es necesario estar pendiente de él.

Se conecta al teléfono móvil a través de una señal de radio wifi y sus funciones se controlan desde un aplicación disponible para iOS y Android. La conexión wifi permite además transferir la grabación directamente al teléfono móvil, aunque el dron dispone de su propia memoria en forma de tarjeta microSD.

Los sensores a bordo del pequeño dron le permiten volar evitando obstáculos mientras sigue el recorrido del móvil y de la persona que lo lleva o mantener una posición de vuelo fija desde la que tomar las imágenes.

El modo de vuelo libre permite manejar el dron desde la aplicación ajustando los controles de giros, avance y retroceso y ascenso y descenso de forma similar a como se controla un dron convencional.

Por el contrario, con la opción de vuelo en seguimiento el dron vuela con el piloto automático: determina cuál es su distancia y altura respecto al teléfono móvil o tablet y mantiene constantemente la posición relativa a la vez que se desplaza si el usuario se mueve, por ejemplo si está caminando o montando en bicicleta.

En este caso hay que tener en cuenta que la velocidad máxima a la que puede desplazarse el pequeño dron es de 40 km/h.

Durante el vuelo estacionario es posible rotar el dron para dirigir la cámara hacia donde esté sucediendo la acción. También puede tomar de forma automática imágenes panorámicas de 180 y 360 grados, mientras que el reconocimiento facial centra la exposición y el enfoque en los rostros que aparecen en la escena.

Las imágenes se graban en resolución HD (720p) a 30 fps y las fotografías, de 5 megapíxeles, en formato JPEG.

La posibilidad del vuelo autónomo también supone que el usuario no tiene que preocuparse cuando termine y quiera recuperar el dron, ya que dispone de un modo de retorno automático mediante el cual retorna hacia donde se encuentra el teléfono móvil del usuario; este modo de vuelta segura también se activa si el dron pierde conexión (vuelve a la última posición en la que estaba el teléfono) o si se está quedando sin batería.

La batería se carga con una conexión micro USB habitual de muchos teléfonos móviles y gadgets, lo que significa además que es compatible con las baterías portátiles como las que se usan para recargar móviles y tablets.

De momento Zano es un proyecto a la caza de financiación colectiva en el servicio web Kickstarter, donde ya ha superado holgadamente la cantidad de dinero requerida para su desarrollo.

El precio inicial para aquellos que aporten financiación al proyecto es de unos 160 euros y el objetivo de sus desarrolladores es que esté disponible hacía la próxima primavera. (Internet/La Nación)