Realidades

Un drama de madre e hija, a ritmo de rock

Por primera vez, Meryl Streep y Mamie Gummer comparten en una película: ‘Ricki and the Flash’.

EEUU. “Cancelé mi gira de conciertos en Australia por quedarme en Estados Unidos y besar a tu mamá”. La seriedad con la que el roquero Rick Springfield le dice la frase a la actriz Mamie Gummer la deja sin palabras, perpleja.

Él habla como Greg, su personaje en la película Ricki and the Flash y ratifica que besó, solamente en la ficción, a la laureada actriz Meryl Streep, quien es Ricki en el filme, madre de Julie, pero también mamá de Gummer en la vida real.

La hija de la tres veces ganadora del Óscar finalmente sonríe. Es la primera vez que ella y su mamá actúan juntas en una película: la relación fraternal se traslada a la pantalla.
Ante varios medios de comunicación, entre los que se encuentra EL TIEMPO, Gummer comparte la mesa con Springfield y con la escritora Diablo Cody, autora del guion del filme que se estrena hoy en los cines del país.

En la dirección de Ricki and the Flash está el ganador del Óscar Jonathan Demme, el versátil realizador de películas como El silencio de los inocentes, Filadelfia y The Manchurian Candidate.

Ricki and the Flash retrata la vida de una banda de rock dedicada a interpretar versiones de canciones famosas. Su vocalista, Ricki Rendazzo (Streep), debe regresar a casa e intentar enmendar los errores que cometió cuando abandonó a su familia para dedicarse a la música.
Ahora, cuando su hija (Gummer) enfrenta una crisis sentimental, tendrá la posibilidad de redimirse.

“Trabajar con mi mamá fue una experiencia maravillosa, como un tesoro. Aunque debo confesar que al principio estuve algo desorientada por el reto de disociar la realidad, alejar la historia de la persona que siempre he conocido y con la que he estado conectada. Pero una vez entramos al mundo de la ficción y concretamos lo que se quería contar, en unos pocos días todo fluyó fácilmente”, cuenta Gummer, de 32 años, quien es la tercera de los cuatro hijos de Streep con el escultor Don Gummer.

Y agrega: “Es curioso, pero mi mamá y yo queríamos trabajar juntas y no lo planeamos nunca. Simplemente sucedió. Cuando recibimos el guion nos sorprendimos de que era exactamente la historia que queríamos contar; así que la hicimos”.

Para Springfield, famoso en los años 80 por canciones como Jessie’s Girl, la película refleja el duro camino que siguen los que sueñan con ser músicos.

“Todo el mundo hace grandes sacrificios de distintas maneras. Pero el mío, como artista, fue dejar a mi familia, en Australia –de donde es oriundo–. No volví a ver a mi padre nunca y eso ha sido lo más doloroso en mi vida”, explica el cantante y compositor, que recientemente apareció en la segunda temporada de la serie de TV True Detective.

Aunque Cody no suele escribir sus historias pensando en los actores, en Ricki and the Flash sí “albergué la esperanza de que estuvieran los que quería ver”. Tuvo suerte.

Así como con el director. “Nunca había trabajado con alguien como él. Jonathan tiene mucho cuidado con los personajes y con el desarrollo de la historia, a un nivel que sorprende. Todos los días nos sentábamos para conversar acerca de los ajustes o de los aportes. Me encantó”, comenta la escritora de Juno, filme que le mereció una estatuilla dorada como mejor guion original.

Al respecto del trabajo con la guionista, y en este caso también productora de la película, Mamie Gummer asegura que le encantó poder interpretar un personaje femenino creado por Cody.

“Son poderosos, nobles, están llenos de capas y frecuentemente son retratos muy profundos de la condición femenina”, dice. (Internet/La Nación)