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Un deporte infinito

El Jiu Jitsu brasileño es su pasión. Sebastián Santos lleva más de diez años practicando este deporte, y su dedicación le hizo ganador del máximo título en el 2019, cuando fue declarado campeón mundial, en la competencia World Master IBJJF Jiu-Jitsu Championship, celebrada en Las Vegas. 

Sebastián, de 32 años, recuerda con nostalgia su primera clase: “Mi mejor amigo me llevó a una clase de práctica y me enganché”. Empezó a entrenar constantemente, y señala que en ese entonces, el jiu jitsu no era practicado por muchas personas. Con el tiempo, fue volviéndose más competitivo. 

“He pasado por algunos profesores. Leonardo Iturralde es la persona de la que más he aprendido, y lo considero a él mi principal mentor del arte marcial”. Entre sus otros maestros están Matías Rivero y Walter Loyola. 

Al principio, Sebastián entrenaba hasta 5 veces por semana. Ahora entrena casi el doble. Para él, el esfuerzo es indispensable al momento de practicar un deporte de competencia. Sin embargo, también supo equilibrar su entrega al deporte con sus estudios. Hace 4 años tuvo la oportunidad de realizar un Master de Economía en Madrid. 

Santos no obtuvo su mayor logro en el primer mundial al que se presentó, puesto que una lesión lo obligó a retirarse de la competencia. “Hay que saber rendirse. En el momento inmediato después de la lesión pensé que no servía para esto, pero con la rehabilitación y el apoyo de mi familia volví a intentarlo”.

Para el siguiente mundial, Sebastián ya estaba más preparado físicamente. Combinaba el entrenamiento con natación y una dieta estricta. Recuerda la experiencia como ‘bastante emocionante’ porque estaba rodeado de su familia, su novia, y sus compañeros ecuatorianos que le hacían barra hasta llegar a la final en la que fue ganador. 

“En los campeonatos por lo general uno siente más nervios antes de la primera pelea. Se puede decir que me he estado preparando tanto para esto y cómo puede suceder tan rápido. Pero a medida que vas avanzando en las etapas del campeonato te vas solidificando cada vez más y te vas fortaleciendo con cada pelea”.

El campeón mundial cree que el jiu jitsu se volvió su pasión porque lo considera algo infinito: “No tiene principio no tiene fin, una lucha nunca nunca se repite dos veces (…) es un deporte que puedes practicarlo con todas tus energías, darlo todo, hacer la máxima fuerza”.

Sebastián se aseguró de transmitir su pasión y su habilidad a niños y jóvenes interesados en el jiu jitsu brasileño con la apertura de una academia. Él espera que una vez sea seguro pueda ampliarla para recibir más alumnos. 

Por: Eliana Cañizares/Guayaquil