Ciencia

Un análisis de sangre para predecir el riesgo de esquizofrenia

El diagnóstico de esta enfermedad que afecta a unas 24 millones de personas en todo el mundo (un promedio de 7 de cada 1.000 personas) no es sencillo actualmente, ya que al no existir una prueba única, los médicos se basan en evaluaciones de expertos en salud mental.

 Según su trabajo, una prueba de sangre podría determinar no sólo el riesgo de esquizofrenia sino también otras formas de psicosis como el trastorno bipolar, la depresión psicótica o el trastorno delirante, lo que permitirá que los pacientes obtengan un tratamiento de forma más temprana y con mejores resultados.

La esquizofrenia es un trastorno de salud mental que afecta a millones de personas en todo el mundo, el equivalente a 7 personas de cada 1.000. La condición se caracteriza por alucinaciones, delirios, pensamientos disfuncionales y movimientos corporales agitados.

Es bien sabido que cuanto antes un paciente recibe tratamiento para la esquizofrenia, mejor será el resultado. Según la Dra. Perkins y sus colegas, esto sugiere que el tratamiento durante la fase prodrómica de la enfermedad -cuando los síntomas aparecen primero- podría reducir el riesgo de síntomas o discapacidades graves.

 Teniendo en cuenta que estudios anteriores han definido como marcadores de la esquizofrenia el estrés oxidativo, el metabolismo y las hormonas, los expertos querían comprobar si observando los niveles de estos marcadores en ambos grupos podría predecirse quiénes desarrollarán psicosis. El experimento continuó con un análisis clínico cada 6 meses durante dos años.

 Al comparar los resultados, los científicos descubrieron hasta 15 marcadores específicos en su sangre con la capacidad de identificar con precisión los sujetos que desarrollaron posteriormente psicosis, que fueron un total de 15 (diagnosticados con esquizofrenia, depresión mayor con síntomas psicóticos, trastorno bipolar o trastorno esquizoafectivo).

 “Aunque se necesitan más investigaciones antes de que este análisis de sangre pueda estar clínicamente disponible, estos resultados proporcionan evidencias acerca de la naturaleza fundamental de la esquizofrenia, y apuntan hacia nuevas vías que podrían ser blancos de las intervenciones preventivas”, afirma Diana O. Perkins, líder del estudio. (LA NACION)