Opinión

TURROS

Ab. Luis Hidalgo Vernaza/Guayaquil

 

 

Decir de una persona, sinvergüenza, malintencionada, ruin. Utilizado por el común del pueblo, como alguien que no aporta nada. Que no colabora en algo.

Quien no está involucrado en alguno de los casos como: Metástasis, Purga, Plaga, etc. es indiscutiblemente un turro. Casi como decir:” Porque no estamos en las páginas amarillas”. Diariamente van surgiendo nuevos personajes, muchos realmente increíbles, pero siempre hay una explicación.

En un principio se atribuía todo al tráfico de drogas; lavado de dinero; compras de medicamentos e insumos con precios exorbitantes, etc. Pero ahora cuando las investigaciones se van profundizando y algunos está aflojando la lengua, se ve la gran red de corrupción que existió y existe en el país. Veremos más, faltan que se aflojen algunos peces gordos.

La conexión entre los casos cual red de telaraña involucra a todos los Poderes del Estado; personajes de la farándula, periodistas y otros a los que sus grandes lujos como mansiones, vehículos y hectáreas de terrenos mal habidos, están saliendo a la luz luego de estar cubiertos por una neblina de corrupción y de testaferrismo.

Los “avispados” surgen en la década robada. De a poco se fueron perfeccionando, se multiplicaron a una velocidad impresionante. Los instructores, las mentes que forjaron el Foro de Sao Paulo, de Puebla, con el apoyo de la mixtura española de izquierda comunistoide, establecidos con el único objetivo de desestabilizar los gobiernos democráticos de los países de América. Luego se unirán los narcos que los que financiaron. Con la inyección de la sustancia narcorrupta, se inicia la debacle, interrumpida parcialmente por los gobiernos de Moreno y algo de Lasso.

El efecto cascada llego a la justicia y a quienes tenían que impartirla. Los narcotraficantes se relacionaron con jueces y políticos que permitieron la libre circulación no solo de la droga, sino de quienes la distribuían internacional y nacionalmente. Los carteles vieron en el Ecuador el terreno fértil para sus operaciones.

La corrupción contamino al país rápidamente. Sus niveles llegaron a tal punto que el no estar inmerso en algún negociado que represente el enriquecimiento rápido, fue sinónimo de turro. Se perdieron todos los valores morales y éticos en una generación de ecuatorianos, no en todos. Basta mirar las edades de los que se pavonean haciendo ostentación de fortunas y como incursionan en círculos sociales e instituciones donde muchos celebran el origen de sus fortunas.

El trabajo de la Fiscalía con el apoyo de personal especializado y la colaboración del gobierno norteamericano y otros que apoyan para impedir que Ecuador se transforme en un asentamiento del narcotráfico y la corrupción como: Venezuela, Nicaragua, Cuba, México y la misma Colombia hoy nuevamente en riesgo, va dando sus frutos. El resultado es lento, pero se avanza. Aquellos que se jactan de haber dejado de ser turros, ven con temor el destape.

No hay espacio para comentar todos los Casos de corrupción que van surgiendo y los personajes que están involucrados. Pero ya nada puede llamar la atención, cuando hasta un mandatario con una decrepitud galopante, evidente por sus incongruencias, apoya el narcotráfico y la corrupción.

Al momento de terminar de escribir esta entrega, el gobierno ecuatoriano incursiona en la embajada de México y vuelve a capturar a Vidrio. Era casi inminente su fuga en conjunto con la embajadora. AMLO, había ofendido al país y al presidente Noboa; el tartoso pensó que por pequeño que es Ecuador podía pasárselo por el escroto.