Deportes

Tuchel y el fútbol integral

El Real Madrid se enfrenta en Dortmund a la gran promesa alemana de los banquillos

ESPAÑA. El Borussia Dortmund parece un proyecto de gestión modélico. Es el club que apetece coger en los juegos de manager. Su dimensión es perfecta. No demasiado global, no demasiado grande, aunque su estadio sea el más visitado en promedio de Europa, con una grada vociferante que parece una fuga solitaria del recinto.

Aprende bajo el yugo corporativo del Bayern, y ya está entre los quince clubes más ricos del planeta. Tras la edad de oro de Ottmar Hitzfeld llegó el quizás-demasiado-carismático Jurgen Klopp. Con su marcha y los saqueos futbolísticos-emocionales del Bayern, el Borussia se resintió, pero ahora vuelve a brillar.

El responsable es Thomas Tuchel, “the next big thing” en los banquillos europeos. “Un romántico del entrenamiento”, se definió. Para los aficionados al fútbol ya no es una novedad, pero sí para el aficionado común sometido a la “dictadura del precedente”. Podríamos pararnos a recordar aquella noche de Redondo en Dortmund, o el principio del fin de Mourinho, pero lo mejor es fijarse en el nuevo 4-1-4-1 del Borussia y en las trazas del conjunto.

Los datos que circulan sobre Tuchel son conocidos. Responde al perfil másideal-obsesivo entre los técnicos: el ex futbolista retirado por lesión. Nació en el 73 y tras entrenar filiales llegó a la Bundesliga con el Mainz, donde prosperó. Cuentan que llevaba a sus jugadores a lo alto de un pico de más de tres mil metros como parte de su entrenamiento. Allí, ante la puesta de sol, les proporcionaba una emoción conjunta. El paso siguiente era el paracaidismo, pero sintió que ya no había margen de mejora y dejó el club.

En Mainz pasó algo mucho más interesante que sus resultados -Tuchel es un boom sin título alguno-. En su universidad conoció a Wolfgang Schöllhorn, el erudito de la biofisiología que influyera en el gran Paco Seirul.lo con su teoría del Aprendizaje Diferencial. A partir de las aplicaciones fisiológicas de la Teoría de Sistemas Dinámicos, se trata de evolucionar del entrenamiento repetitivo hacia una variabilidad absoluta que integra el cambio y la adaptación. Los futbolistas no repiten el ejercicio, sino que resuelven problemas físico-técnicos (para algunos futbolistas, cada control es eso: un problema psicomotriz de primer grado).

La “forja” de Tuchel tuvo otros dos componentes. El estudio sistemático de Guardiola, al que visitó en Munich como si fuera la cabaña de Heidegger, y laaportación del análisis de datos y las matemáticas. La prensa inglesa reportó la visita que hizo a Matthew Benham, propietario del Brentford y experto en la materia.

Repasemos: el último grito de la fisiología compleja, los datos y la posesión zen.

El perfil académico de Tuchel es indudable. Licenciado en economía, se matriculó también en Filología Inglesa. Presenta ese habitual conjunto de anécdotas que componen un prestigio de maniático: no a la pasta, no al pan blanco, no al refresco, todo integral y control absoluto de las comidas, incluso del comportamiento en la mesa, pues no se empieza hasta que él se lleva el tenedor a la boca. Tampoco saluda normal. El saludo es una parte de la relación futbolista-entrenador que no se deja al azar. Tuchel sella cada encuentro con un apretón de manos ceremonioso y con la mirada a los ojos. En esto cualquiera puede ver una reminiscencia guardiolesca. Gestualmente, Tuchel tiene cosas de Pep.

Pese a toda esta ciencia, Tuchel sigue recurriendo a recursos psicológicos algo primarios, a los clásicos de la motivación. Les pone a los jugadores frases de Michael Jordan o la famosa arenga del Al Pacino entrenador de “Un Domingo Cualquiera”. Le da lecturas a los futbolistas, libros de motivación, sudokus psicológicos.

Sus entrenamientos son largos , minuciosos y cambiantes, y obligan al esfuerzo adaptativo: controles con la rodilla, juego con pelotas de tenis, velocidades diferentes, distorsión del ritmo y una nueva forma de disposición en el campo. Tuchel deja una diagonal de césped, corta los córneres y forma un diamante dentro de cuyas facetas evoluciona el equipo como una araña dentro de una joya. Un más allá: del rondo al diamante.

Un equipo con gusto por la posesión, “audaz en defensa y rítmico en ataque”, según sus propias palabras. Ese es su ideal. Más que fútbol total, un fútbol integral que ha conseguido 20 goles en 4 partidos con 12 goleadores distintos.

El Dortmund se ha convertido en un club atractivo. Ficha exótico, vende bien. Tuchel es un paso más allá del cientifismo. La última “tecnificación del librillo” siguiendo la inolvidable y algo impermeable terminología florentinista. (ABC/La Nación)