Opinión

Trump, Mattis y las dos visiones que provocaron una renuncia

“¡Y nuestro próximo secretario de Defensa será Jim ‘perro loco’ Mattis!”, vociferó a una multitud enardecida el entonces candidato Donald Trump. El ahora presidente se refería a James Mattis, general de cuatro estrellas, reconocido por su valentía en el frente, respetado por la tropa, un “monje” del servicio militar, sin esposa ni hijos, con varios libros bajo el brazo siempre y un genio de la estrategia.

Se posesionó como jefe del Pentágono una semana después de que el presidente jurara, con la mano sobre la Constitución y el Capitolio de fondo, servir honorablemente a los Estados Unidos. Y pasado jueves en la noche acaba de escribir su carta de renuncia.

Lo hizo un día después de que el presidente Trump anunciara que le cede toda la iniciativa en Siria, y en Oriente Medio, a Vladimir Putin. Sin una palabra a los aliados, sin un plan de salida, el presidente escribió en su cuenta de Twitter que sacaba las tropas de Siria.

Como desde que es candidato no he estado de acuerdo con quien ahora es el presidente, le cedo la palabra a ¡Jim ‘perro loco’ Mattis!, con algunos extractos de su alarmante carta de renuncia. “Una de mis creencias principales es que nuestra fuerza como nación está inextricablemente ligada con nuestro único y exhaustivo sistema de alianzas y sociedades. Mientras que Estados Unidos sigue siendo la nación indispensable para el mundo libre, no podemos proteger nuestros intereses o servir ese rol con efectividad, sin mantener esas alianzas y mostrando respeto por éstas”, dice el general.

Alianzas. La fortaleza del país está ligada con sus alianzas. ¿Se acuerdan de Francia, ese país al que Trump le insulta cada tanto a su presidente? ¿O del Reino Unido, cuya Primera Ministra también ha sido blanco de sus dardos? ¿Y de Alemania? Bueno a Ángela Merkel ni siquiera le dio la mano en la Oficina Oval. Esas son (¿eran?) alianzas.

“Las 29 naciones democráticas de la OTAN demostraron esa fortaleza en su compromiso de luchar a nuestro lado, después de los ataques del 9-11. La coalición de 74 países para Derrotar a ISIS es otra prueba”, prosigue el general.

¿La OTAN? ¿Esa no es la fuerza de la que reniega día y noche el presidente?

“Similarmente, creo que debemos ser completamente decididos e inequívocos en nuestro acercamiento con aquellos países cuyos intereses estratégicos están en alta tensión con los nuestros. Es claro que China y Rusia, por ejemplo, quieren labrar un mundo acorde con su modelo autoritario —ganando autoridad de veto sobre las decisiones económicas, diplomáticas y de seguridad de otras naciones— de manera que promuevan sus intereses a expensas de sus vecinos, nuestros aliados y Estados Unidos”, agrega Mattis.

Rusia. Ay, Rusia. ¿No es Putin el presidente?

Yo leo la carta y me parece que a los muchos títulos que tiene el general, se le debe incluir una medalla enorme por su paciencia. Pero también quedo más alarmado de lo que he estado durante estos dos años de presidencia de Donald Trump.

No solo porque sale una de las personas razonables en la administración, sino porque, ¿cómo es que el Secretario de Defensa tiene que recordarle, públicamente, esas nociones tan elementales de la geopolítica, y los valores de Estados Unidos, al presidente?

La carta es de renuncia, así que están en desacuerdo. Mattis lo dice: “Usted tiene el derecho a un secretario de Defensa cuya visión esté mejor alineada con la suya”.

Pero si Trump no comparte la visión de Mattis sobre los aliados, y la OTAN y Rusia y China y demás, ¿entonces cuál es su visión?

Por: Pedro Caviedes