Internacional

Trump compensará la rebaja fiscal con recortes al Obamacare

Los republicanos reducirán la cobertura sanitaria para cuadrar las cuentas

ESPAÑA. Dos soluciones por el precio de una.La dirección republicana en el Congreso parece haber hallado la manera de cuadrar el círculo en un momento crítico: aprobar la reducción de impuestos suprimiendo la esencia del Obamacare. Acuciado por el desgaste de casi un año legislativo en blanco y la presión de Trump, necesitado de dar salida a su paralizada agenda, la cúpula conservadora pretende convertir en victorias dos posibles derrotas parlamentarias. Haciendo de la necesidad virtud, el exceso de déficit que genera el plan de reducción fiscal del presidente sería enjugado en parte por los 338 millones de dólares de ahorro que supondría suprimir la obligatoriedad del seguro, esencia del actual sistema de cobertura sanitaria.

El plan contentaría a todos los republicanos implicados en el proceso, lo que les permitiría no tener que contar con los votos demócratas en el Senado para hacerlo posible. La reducción de gasto público incorporaría a los senadores conservadores que se opusieron al proyecto de eliminación y sustitución del Obamacare, el llamado Trumpcare. El presidente se apuntaría dos cumplimientos electorales en uno, haciendo posible la que ha proclamado como «mayor rebaja de impuestos de la historia de Estados Unidos». La dirección del partido tomaría oxígeno, junto con aquellos congresistas que se juegan su asiento en la elección de 2018, ejercicio en el que se aplicaría la rebaja fiscal si el Senado la aprueba en diciembre.

El atajo

Aunque el atajo hallado por los republicanos implica el riesgo de afrontar la pérdida de cobertura inmediata de cuatro millones de estadounidenses, que se convertirían en trece millones en 2027, según estimaciones de la Oficina de Presupuestario del Congreso. No es un dato menor. Uno de los mayores temores planteados por los norteamericanos de a pie a los legisladores, en sus respectivos estados y distritos, es el de la pérdida de cobertura sanitaria. El plan de Obama, aprobado en 2010, permitió expandirla a 22 millones de ciudadanos, al obligar a las aseguradoras a contratar pólizas con todo aquel que la solicitara.

Pero el cálculo político de los republicanos se centra en sacar adelante una rebaja fiscal que consideran esencial para recuperar la confianza de los votantes. Y para ello, creen haber encontrado la solución al desajuste del déficit originado por el proyecto original de la Casa Blanca, que legalmente no puede añadir más de 1,5 billones de dólares en los próximos diez años, a los más de 20 billones que alcanza hoy la deuda pública en Estados Unidos. En una primera revisión, los legisladores lograron reducir el déficit previsto por debajo de los dos billones. Ahora, aseguran haber cuadrado las cuentas.

Claro que el necesario afeitado amenaza ahora con descafeinar el ambicioso plan anunciado a bombo y platillo por Trump. De momento, los 4.000 dólares de ahorro anual que la Casa Blanca predijo para el estadounidense medio, se quedarían en algo menos de 1.200 dólares, según reconoce el presidente del Congreso, Paul Ryan. En el tira y afloja que ha protagonizado la cúpula republicana con el presidente, Trump ha impuesto como condición que la reducción fiscal para las empresas se mantenga en los quince puntos (del 35% al 20%) contemplados en su proyecto original. Pero ha tenido que ceder en la supresión de las principales deducciones federales, decidida por los legisladores.

A cambio, el plan elaborado por el Senado, la cámara donde se dirimirá el éxito de la ley presupuestaria, prevé una modificación a la baja sobre el proyecto planteado por el presidente Trump en los tipos de los tramos impositivos para las clases medias, que se transforman del 22,5% al 22%, del 25% al 24% y del 32,5% al 32%. Asimismo, los senadores republicanos plantean un aumento de la paga anual por mantenimiento de hijos, que pasa de 1.650 a 2.000 dólares por cada uno de ellos. (ABC/LA NACIÓN)