Opinión

Trofeo: por trompudo y feo…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

La reciente irrupción en un evento al que no fue invitado, según lo ha manifestado el propio director Pablo Martínez del Museo Luis Noboa Naranjo, describe al sentenciado y convicto Jorge Glas Espinel, en la más excelsa figura del Correísmo, que ha profanado hasta los últimos y recónditos espacios de la dignidad, decencia y honor de cualquier sociedad civilizada…

La mirada desafiante y fija en contra de la Prefecta Marcela Aguiñaga, sobrina de la «Reina Isabelita», con la intención perversa de intimidarla, lo describe de pie a cabeza, en aquello que hace pocos días fue denunciado por su asistente, un misógino, violento, machista, engreído y vanidoso… ¿que quiso demostrar con su incursión en ese evento. ¿la señora Prefecta recibió el mensaje de sus excompañeros revolucionarios, que la elevaron a la categoría de Diosa del Olimpo?

Invitado o no, se retira según las imágenes, besado y fotografiado, por la tía «doctora honoris causa», su consorte, por ese Marino que sin importarle lo blanco de su uniforme, decide por si acaso vuelvan al poder el 2025, jugarse su carrera y sueños de llegar al Almirantazgo, como así otros ascendieron en el Correísmo…, fotos, abrazos, era el momento de demostrar que delincuente o corrupto, codearse por si las moscas con el pillo con cara de trofeo, por trompudo y feo, era la ocasión perfecta…

Logró su cometido, demostrar que vivimos en una sociedad de hipócritas, no importa si eres criminal, asesino, ladrón o violador, si tiene fama échate a la cama…

Semper Fi.