TRES POR UNO: ¿Y AHORA?
Dr Jorge Alberto Norero González/Guayaquil.
Hay días en que la política parece escrita por un guionista.
Este viernes 28 de agosto de 2026 quedará como uno de esos días.
José Serrano regresa al Ecuador y se convierte en nuevo huésped de la Cárcel del Encuentro. El mismo hombre que ocupó los más altos cargos del poder político y que hoy enfrenta un proceso por su presunta participación en el magnicidio de Fernando Villavicencio.
Y como si esto fuera poco, el mismo día un tribunal declaró culpable por cohecho al expresidente Lenín Moreno en el caso Sinohydro, relacionado con la trama de sobornos alrededor de Coca Codo Sinclair. La pena todavía debe ser determinada y la sentencia puede ser impugnada.
Y el próximo lunes, salvo una nueva suspensión, Abdalá Bucaram deberá comparecer para escuchar la resolución del juicio por presunta delincuencia organizada, después de que la última audiencia no pudiera instalarse debido a su permanencia en una unidad de cuidados intensivos.
Tres nombres. Tres historias diferentes. Tres procesos judiciales distintos.
Pero una misma fotografía histórica:
el poder no parece ser ya el refugio que alguna vez fue.
Durante décadas vimos presidentes, ministros, asambleístas y poderosos empresarios entrar y salir de los palacios, tribunales y gobiernos convencidos de que el tiempo y las circunstancias terminarían protegiéndolos.
Hoy el mensaje parece ser otro:
nadie debería estar por encima de la ley.
Y aquí aparece nuevamente la pregunta que le hicimos al presidente Noboa:
¿Y AHORA?
Presidente, tenga cuidado.
No porque estemos diciendo que usted será el próximo. Sería irresponsable afirmarlo.
Sino porque la historia tiene una regla que nadie debería olvidar:
el poder es temporal.
Hoy usted puede ordenar que los poderosos respondan ante la justicia.
Mañana, otros podrían ocupar su lugar.
Por eso no convierta estas cárceles en trofeos de una administración ni la justicia en una herramienta de revancha política.
Haga algo mucho más grande: consiga que la justicia funcione aunque usted ya no esté en el poder.
Porque ese será su verdadero legado.
Y entonces sí podremos decir que este histórico “tres por uno” no fue simplemente la caída de tres hombres poderosos.
Fue el comienzo del fin de una época en la que algunos creían que tener poder significaba tener impunidad.
El árbol donde dormían los pavos reales se está quedando sin ramas.
Y nadie sabe quién será el próximo en descubrir que el poder, como la vida, también tiene fecha de vencimiento.
Semper Fi
