Opinión

Tregua Política – Sísmica

Antonio Aguirre M.

antonioxaguirre@gmail.com

Apenas cinco días duró la tranquilidad en la nación, producto del sentimiento de tristeza ocasionado por la última catástrofe telúrica.

A su regreso al país desde El Vaticano, el Sr. Presidente aparentó ser un estadista purificado, por tan infausto suceso, y notablemente preocupado, empezó su recorrido por las ciudades y poblaciones afectadas por el terremoto, compartiendo y conociendo las necesidades de los conciudadanos.

Pero a pocas horas de su arribo al país, explotó con su característico mal genio. Perdiendo su compostura de Magistrado, discutió con los damnificados, los cuales han perdido sus familias y pertenencias, amenazándolos y advirtiéndoles con detenerlos, sin importar que sean jóvenes o viejos, hombres o mujeres, quienes piden ayuda a gritos. Luego arremete contra la oposición con una especie de chantaje político, proponiéndoles que si votan a favor de la nueva reforma tributaria, eliminaría las cansonas y conflictivas sabatinas, además de que desaparecería a la ineficiente Secretaria del buen vivir. (¿Uds. creen que le hacen falta los votos de la oposición en la Asamblea?)

Muchos pensábamos que el correazo doce incluiría un ajuste a la burocracia, pero todo lo contrario, el gran peso del ajuste correrá a cargo del sufrido y triste pueblo, que tendrá que pagar un nuevo I.V.A. del 14 %.

Con esta última reforma tributaria, obtendríamos el campeonato del mundo en reformas de ese tipo, al promediar una cada nueve meses, perdiendo cada vez más confianza en los inversionistas nacionales y extranjeros, creando mayor incertidumbre tributaria y jurídica.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.