Opinión

Tratos crueles y tortura

Por: Ruben Limas Telles/ Venezuela

Los últimos días han sido particularmente crispantes al darse a conocer al público el asesinato del Capitán de Fragata Rafael Acosta Arévalo tras sufrir torturas en la DGCIM y la pérdida de ambos ojos de Rufo Chacón, un joven de apenas 16 años cuando protestaba por falta de Gas para comer. En el caso del Capitán de Corbeta su suplicio debió haber sido terrible dado que, siendo un efectivo militar, difícilmente fuese un hombre aprehensivo, no obstante, las únicas palabras que logró articular a su abogado durante su presentación ante el tribunal fue “Auxilio”.

El régimen, como es de esperarse, inicialmente negó lo sucedido, luego, al verse descubierto intenta minimizar el asunto. En el caso de este joven de 16 años, ahora ciego, es realmente conmovedor. Truncaron su futuro y el de su familia, son desgarradoras sus expresiones cuando manifiesta que ya no quiere vivir.

En el marco de estos hechos abominables, que deben recibir todo nuestro rechazo y desprecio, aparece el informe de la Alta Comisionada Michelle Bachelet denunciando la violación de los derechos civiles, políticos, sociales y económicos de los venezolanos por parte de estos señores que hoy se aferran al poder, por supuesto negando tales hechos y alegando que la alta comisionada ha sufrido una especie de “influencia indebida por el imperialismo yanqui y la oposición venezolana”. ¡Vaya descaro de estos señores!

Es interesante lo que ha planteado en su informe la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, porque refleja la verdadera crisis que hoy vivimos los venezolanos. Este régimen no solo tiene presos políticos, los tortura y los mata; sino que viola nuestros derechos fundamentales a la vida, alimentación, salud, libre pensamiento, libertad de prensa, agua potable, propiedad privada, entre otros.

Cuando usted asiste a un hospital a buscar curación y consigue la muerte por falta de insumos médicos y medicinas, cuando alguien muere en las larguísimas colas para comprar el gas, o cobrar la pensión, cuando consume agua contaminada o usted es objeto de extorsión por parte de organismos de seguridad del estado, cuando no consigue medicinas para usted o un familiar para atender un estado de enfermedad, cuando lo discriminan para recibir su caja de Clap, cuando es asediado por un Pran de la cárcel, cuando cocina a leña y contamina sus pulmones, en fin esta es una larguísima lista y ejemplos de violación de los derechos humanos que ocurre en Venezuela “Hecho en Socialismo” que no es ningún socialismo nada, es un Criminalismo puro.

Era de esperarse que el “Gobierno Usurpador” negara el informe de la Bachelet, no nos debe sorprender, ya que el cinismo y cadurísmo han sido parte de la política oficial. Que se puede esperar de ellos , si en el caso del Capitán de Corbeta insisten en decir “el imputado” como si por estar supuestamente incurso en un acto delictivo hace menos grave la tortura y posterior muerte, el Ministerio Público califica el delito de “Homicidio Preterintencional Concausal” para escamotear la responsabilidad en la cadena de mando de aplicarse la legislación vigente contra la tortura, tratos crueles y degradantes, además, la manada de focas en los medios públicos trata el tema como un “hecho aislado” cuando las diferentes ONGs especializadas hablan de al menos 200 casos de tortura documentados.

Un aspecto revelador es que este caso nos mostraría que entre nosotros, entre los venezolanos, tenemos personas no solo capaces de infringir sufrimiento físico a otras personas obedeciendo órdenes superiores sino también que disfrutan de ello, pero además interviene factores extranjeros en la aplicación de esta despreciable practica de la tortura.

No sé a ciencia cierta que estará en este momento pasando por la mente de los responsables materiales de la tortura y muerte del Capital Acosta, y el causante del disparo a quema ropa en la cara de Rufo, solo se es aterrador pensar que siendo Venezuela un país mayoritariamente cristiano, es decir, que tiene como principal referencia espiritual a Jesús de Nazaret, quien predicó el “amarse los unos a los otros” y el mismo fuese víctima de torturas a manos de oficiales romanos, tenga entre sus ciudadanos unos verdugos uniformados con licencia para matar.

¿Con las mismas manos con las que golpearon y ensangrentaron el cuerpo de Arévalo acarician a sus hijos? ¿Con esas mismas manos se hacen la señal de la cruz? ¿Con esas mismas manos saludan a sus semejantes? ¿Pueden borrar de su mente los gritos de sus víctimas cuando duermen? ¿Logran limpiar la sangre ajena de sus puños antes de ir a comer? ¿De verdad creen que alguien dirá algo distinto a lo que quieren escuchar si le arrancan las uñas de los dedos?

Espero que estos sucesos nos unan como país en una reflexión profunda, no se puede reconstruir un país mediante el miedo y la violación sistemática de derechos humanos, todos somos iguales, ante las leyes y ante el gran arquitecto del universo. El país que viene anhela verdad, justicia, reparación a las víctimas, perdón y reconciliación.