Opinión

Tras una década, Guayaquil presenta un rostro de ciudad más inclusiva

El parque Samanes es una de las obras emblemáticas del proceso político de la Revolución Ciudadana en la ciudad de Guayaquil, que celebra 482 años de fundación.

Guayaquil. Esta ciudad portuaria celebra los 482 años de proceso fundacional con una serie de obras en distintos campos que después de la última década del proceso político de la Revolución Ciudadana le devolvieron la dignidad a sus más de 2,5 millones de habitantes.

Obras en salud, educación, vivienda, ambiente, esparcimiento, justicia, seguridad, entre otros ámbitos fueron edificadas especialmente en zonas tradicionalmente abandonadas que han contribuido al desarrollo social y económico de sus pobladores.

Uno de los programas más ambiciosos y de mayor importancia que se desarrolló es Guayaquil Ecológico que contempla el rescate del estero Salado, la construcción del parque Samanes y la entrega del área de recreación nacional Isla Santay.

El rescate del estero Salado, principal brazo de mar que recorre la urbe porteña, incluyó el mejoramiento de más de 10 kilómetros de riberas en populosos barrios del suroeste, cuyos habitantes ahora gozan de parques lineales y la limpieza de las aguas que padecieron durante décadas una grave contaminación por la acumulación de basura y estrangulamiento con relleno de distintos ramales.

Nuevamente al estero han retornado las embarcaciones que navegan en medio de un paisaje dominado por el reordenamiento urbano y que se confunde en algunos tramos con el espeso manglar, típico de esta zona.

Una de las mayores obras en cuanto a esparcimiento se refiere es la construcción del parque Samanes, que con sus más de 370 hectáreas es uno de los más grandes de Latinoamérica. Allí los ciudadanos pueden disfrutar gratuitamente de la práctica de varios deportes en múltiples espacios acondicionados debidamente para tal función.

El parque cuenta con 57 canchas deportivas para practicar varios deportes, así como un estadio de fútbol nombrado en honor del extinto futbolista ecuatoriano Christian Benítez y un edificio polideportivo dividido en dos bloques en que se ubican un coliseo y un gimnasio. También cuenta con ciclovías, pistas para trotar, áreas de juegos infantiles y áreas de camping y senderos ecológicos.

Como sitios artísticos y de contemplación posee una plaza de eventos con capacidad para 150.000 personas, así como viveros, granjas, reservas de aves, establos y lagos artificiales, el más grande de los cuales posee una superficie de 4.892 metros cuadrados. En los viveros del parque se espera producir 500.000 plantas anuales con miras a reforestar diversas zonas de la ciudad.

Según datos de la administración pública del parque, al menos 220 mil personas visitan mensualmente este emblemático parque, situado en el sector norte de la urbe porteña, el mismo que ha contribuido a recuperar los espacios verdes de acuerdo a los estándares que demanda la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 9 metros cuadrados por habitante.

De igual manera, el área de reserva Isla Santay con las obras de los puentes peatonales y ciclovía que conectan a las ciudades de Guayaquil y Durán se ha convertido en una de las áreas naturales más visitadas en el país con más de 340.000 visitantes durante 2016.

Este humedal, de 2.180 hectáreas, es habitado por 56 familias a quienes el gobierno les entregó viviendas dignas en la denominada Ecoaldea y se han convertido en los promotores de la actividad turística de la isla.

En cuanto a Salud, la obra de la Revolución Ciudadana es notoria con la repotenciación de dos hospitales emblemáticos como el Abel Gilbert Pontón y de niños Francisco Icaza Bustamante, que han alcanzado acreditación de calidad internacional de la firma Accreditation Canada International, una de las más importantes del mundo.

De igual manera, el gobierno del presidente Rafael Correa emprendió en la construcción de los hospitales en dos zonas populares como son el Guasmo Sur y Monte Sinaí, ambas casas de salud con capacidad para 400 camas. En Guayaquil no se construían hospitales hace más de cuatro décadas, lo que provocó el colapso en la atención del servicio público de salud.

A estos centros hospitalarios se sumó el nuevo hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad de Los Ceibos, el más grande del sector público y privado que se ha construido en la historia del país, por la magnitud de su infraestructura, equipamiento con tecnología de punta y la amplia cartera de servicios que beneficiará a un millón y medio de personas del Guayas y el país.

Los Ceibos es un complejo hospitalario inaugurado en marzo pasado con capacidad para 600 camas, de las cuales 450 son para hospitalización, dispone de 131 consultorios y atiende 37 especialidades médicas: alergología; anatomía patológica, anestesiología, cardiología, cirugía general, cirugía plástica y reconstructiva, cirugía vascular, cuidados intensivos, dermatología, emergencias y desastres, endocrinología, gastroenterología, geriatría, ginecología, imagenología y radiología, medicina familiar, medicina física y rehabilitación, medicina interna, nefrología, neonatología, neumología, neurocirugía, neurología, oftalmología, oncología, otorrinolaringología, patología clínica, pediatría, psiquiatría, reumatología, traumatología, urología, infectología, obstetricia, cirugía maxilofacial, odontología, psicología clínica.

Toda esta moderna infraestructura brinda a la ciudad portuaria, la más poblada de Ecuador, 1.600 camas hospitalarias que sumadas a los servicios privados suman un total de 5.240 camas, según cifras del Ministerio de Salud.

La Revolución Ciudadana también mejorado la atención en instituciones como el Registro Civil, Correos, telefónicas, aduanas, entre otras que en el pasado fueron dependencias con pésimo trato al usuario y nidos de corrupción.

El puente hacia Durán, los accesos a barrios en el noroeste de Guayaquil, como Monte Sinaí, mejoraron la movilidad de los guayaquileños, que ya pudieron contar con el ingreso de buses de transporte urbano.

Simultáneamente en esas zonas del noroeste porteño, la de mayor crecimiento poblacional en las últimas décadas, también se fortalecieron los controles para evitar el crecimiento desordenado de la urbe, una práctica enraizada en el pasado a través de las denominadas invasiones.

Los asentamientos irregulares fueron controlados no solo con acciones de la Policía, sino también con la creación de infraestructura para el desarrollo social de los habitantes de esa extensa y populosa zona porteña. Es así que se crearon los complejos habitacionales Socio Vivienda y Ciudad Victoria, donde actualmente residen miles de familias en condiciones dignas.

Disminuir los niveles de inseguridad en la ciudad y en todo el país fue una de las tareas más duras durante la última década. Con el equipamiento, capacitación y dotación de moderna infraestructura a la Policía Nacional se redujeron drásticamente los índices de violencia.

Los registros oficiales dan cuenta de una reducción de la tasa de homicidios que en Ecuador pasó de 18,74 casos por cada 100.000 habitantes en 2009 a 5 casos por igual número de pobladores en diciembre de 2016.

Esta estrategia estuvo acompañada de una importante inversión para la modernización del sistema de justicia durante el proceso político de la Revolución Ciudadana, que contempló la construcción de los complejos judiciales de Valdivia (sur), La Florida (Norte) y la readecuación del antiguo edificio del Palacio de Justicia (centro).

Desde 2011 se invirtieron 2.528 millones de dólares en el sector justicia y 385 millones de dólares en el sistema penitenciario. Entre 2014 y 2015, el rendimiento del trabajo procesal fue del 113% y 124%, es decir, se despacharon más causas de las que ingresaron, según registros oficiales.

A esto se sumó la capacitación y el significativo incremento del personal especializado en el campo judicial. Todo ese conjunto de mejoras ha recibido el reconocimiento internacional como el de la Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos.

Así Guayaquil cuenta con una moderna urbe con servicios e infraestructura que beneficia a sus ciudadanos de toda condición social, lo que ha permitido incrementar, incluso, el nivel de visitantes hasta convertirse en el principal destino del turismo. (ANDES/LA NACIÓN)