Opinión

Transparencia, ya

Autor: Alejandro Tudela Chopitea/Perù

Hace más de medio año EXPRESO difundió en una separata el acta del llamado “Acuerdo de Preparación y Colaboración de Odebrecht (OD) con la Fiscalía, la Procuraduría Pública ad hoc y el Ministerio de Justicia”. Al pie de la publicación se añadía: “Pacto corrupto al descubierto”. Fue una total primicia o bombazo que provocó que unos cuestionaran la coladera en que se había convertido el Ministerio Público, otros desacreditaran al documento por su origen ilícito y dudoso y no pocos lo atacasen indignados por su polémico contenido, ya que los hechos de colaboración eficaz se reducían a cuatro proyectos u obras (Construcción de la vía Costa Verde – tramo Callao; mejoramiento de la Av.

Evitamiento de la ciudad del Cusco; Corredor vial Interoceánica Sur Perú-Brasil tramos 2 y 3 y Metro de Lima-Callao Línea 1 tramos 1 y 2) y ni pío de los demás contratos donde también se sospechaba la responsabilidad penal de OD. Cierto es –según esta acta– que ello no impedía ni limitaba la atribución de la Fiscalía para iniciar las acciones correspondientes derivadas de “nuevos hechos con contenido penal” en los que OD no hubiese colaborado o reconocido su culpabilidad e incluso para revocar los beneficios premiales en caso OD incumpla con sus obligaciones.

Hoy, oficialmente, ya se produjo la homologación –léase, aprobación– judicial del Convenio de Colaboración y Beneficios de marras y aunque se desconoce su texto no parece –por las declaraciones de voceros de la Fiscalía y la Procuraduría– que resulte muy diferente al acta revelada por EXPRESO. El piteo en los medios es ahora igual o peor que al de antes y, para remate, gracias al resultado de una valiosa investigación periodística ecuatoriana acaban de aparecer indicios de que, por lo menos, en el todavía fantasmal megaproyecto del Gasoducto del Sur habrían corrido millones en coimas y que la información de los sistemas Drousys y My Web Day habría sido “selectivamente” borrada.

Creemos, por la propia defensa de la legalidad y legitimidad de este Acuerdo, que ha llegado la hora de hacerlo público y de avanzar transparentemente hasta terminar con la podredumbre provocada por OD y adláteres. A aquellos que denostan el Convenio o cualquier otro que se celebre, hay que recordarles lo manifestado por el director del destape ecuatoriano: “Los documentos de OD por sí solos no dicen demasiado (…). Se necesita que un colaborar de OD explique cuál es el contexto de las cosas (…)”. A buen entendedor… ¡Amén!