Opinión

TRAICIÓN A LA PATRIA.

Orlando Amores Terán/Quito

ATROCIDADES INHERENTES AL NARCOESTADO.

De acuerdo con los numerales: 2, 4, 6, 7, 8, 11, 14 y 15 del artículo 353 del Código Orgánico Integral Penal, los siguientes actos son traición a la Patria.

4.- «Mantener negociaciones con otros estados, tendientes a someter de cualquier forma al territorio ecuatoriano.»

Durante el régimen de Correa Delgado, se mantuvo sometido al territorio ecuatoriano a la vigilancia de los servicios secretos de Cuba y Venezuela, a través de infiltrados del G2cubano.

Para lo cual, previamente, el 2008, el mandatario Correa Delgado, desmanteló el Servicio Secreto perteneciente al Comando Conjunto de las FFAA, entregando archivos y equipos especiales, a la Secretaria Nacional de Inteligencia SENAIM, organizada para perseguir a la disidencia política.

El 2009, el régimen eliminó la Unidad de Investigaciones especiales UIES, desarmando la estructura que permitía identificar, investigar y desarticular las organizaciones de narcotráfico y subversivas que operaban en Ecuador y el exterior.

También suprimió el Grupo de Apoyo Operacional GAO, entrenado por especialistas de Israel, EE. UU. y Francia, desmontando las operaciones de seguridad y orden público dentro del territorio.

En el 2010, el régimen de Correa Delgado desarmó los sistemas de Inteligencia Militar del Ejército, Marina y Aviación, desarticulando la defensa de la integridad territorial, de la soberanía, independencia y garantía del ordenamiento jurídico del Estado.

En el 2012, el régimen de Correa Delgado diseñó a través del Código Orgánico Integral Penal, leyes para proteger a los delincuentes, siendo beneficiados el crimen organizado y el narcotráfico, vinculados al narcoterrorismo internacional.

Es inobjetable que la Constitución del 2008 instauró inseguridad social y jurídica, sometimiento a la población, a leyes diseñadas para favorecer el delito, proteger a los criminales, anteponiendo los DDHH de delincuentes, terroristas, al interés general de la sociedad ecuatoriana; desarmó a la población civil, manteniéndola inerme, sujeta a la voluntad de asesinos, asaltantes, extorsionadores; anuló la legítima reacción de la fuerza pública ante el hampa, propició corrupción generalizada, abuso de bienes públicos, injusticia, fraude electoral e impunidad.

Fácil es presumir qué fuerzas subversivas actúan como agentes de Cuba y Venezuela, para someter nuestro territorio a la vigilancia del narco-terrorismo internacional, autodenominado «socialismo del s.XXI» y a la legislación constitucional concebida por ellos, puesto que el 30 de octubre del 2007, salió desde Quito la denominada «Caminata Simón Bolívar» que llegó a Montecristi el 26 de noviembre del 2007, organizada por José Ignacio Chauvin, alias «comandante Nacho», quien estuvo en el cuartel general de «Raúl Reyes», participaron de la ceremonia, el ministro de Gobierno, Gustavo Larrea; el Director Nacional de PAIS, Patricio Carrión; los asambleístas Fernando Cordero, que luego será ministro de Defensa; y, César Rodríguez, quien asaltó con gamberros el Tribunal Constitucional, para impedir la reincorporación de los 57 diputados que fueron destituidos, por no estar de acuerdo con la convocatoria a la Constituyente de 2008.

Por lo analizado, hay dos delitos que deben ser imprescriptibles e incorporarse al Art. 233 de la Carta Montecristi, la traición a la Patria y el prevaricato judicial; al igual que toda investigación para establecer responsabilidades administrativas, civiles y penales, por parte de la Contraloría General del Estado.

No podemos cansarnos, hasta desarmar la estructura nefasta que instauró el narcoestado.

SEGUNDA PARTE